• Elba aglutina a SNTE y CNTE contra la reforma educativa
  • Es su venganza contra el presidente Peña y contra el PRI
  • Angustia en el clero católico por los riesgos de violencia

Ha sido un sexenio duro para Elba Esther Gordillo.

Lejos quedaron sus años de poder.

Cuando en el Grupo Galileo se alió a intelectuales y políticos de distinto símbolo pero capaz de influir en el gobierno de Ernesto Zedillo.

Más tarde cunando su antiguo aliado de ese grupo, Vicente Fox, llegó a la Presidencia de la República en la primera transición del país.

O cuando concitó apoyos priístas –varios gobernadores incluidos- para Felipe Calderón y éste, en recompensa, le dio posiciones del mayor nivel.

El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores (ISSSTE), donde despachó en su nombre el veracruzano Miguel Angel Yunes Linares. 

La Lotería Nacional (Lotenal), donde desfilaron incondicionales y traidores de La Maestra.

El Sistema Nacional de Seguridad Publica (SNSP), un espacio de altísimo riesgo para la nación porque en ello le iba el control de la gobernabilidad.

Tres sexenios posicionada en primerísimo nivel y con todo el poder.

Con el control de la educación, de las políticas educativas, del gremio magisterial oficial y disidente, representados en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación  (SNTE) y de la Coordinadora (CNTE).

TRAS UNA SOLA ESTRUCTURA

Pero hoy, en reclusión domiciliaria, Elba Esther Gordillo ha recuperado su poder.

Como adelantamos aquí en octubre, se alió con Andrés Manuel López con dos pivotes:

1.-Su odio hacia Enrique Peña Nieto y al Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el cual militó, en el cual escalo todas las posiciones, gracias al cual recibió el SNTE y llegó a ser secretaria general.

Y 2.- la abrogación de la reforma educativa.

La venganza, cree, la tiene a la mano.

Peña Nieto terminará su sexenio con la peor aprobación histórica de un presidente mexicano y con Andrés Manuel López se acabará el amago contra el magisterio nacional.

Aquí está su empeño actual.

Esa oferta, la abolición de las evaluaciones y medidas coercitivas con quien no cumpla los estándares de calidad para enseñar a niños de primaria o jóvenes de secundaria, ha generado muchas simpatías.

Del magisterio oficial y del disidente.

Del SNTE y de la CNTE.

A partir de este pulso, La Maestra Elba Esther Gordillo ha iniciado un esfuerzo no desarrollado cuando estuvo al frente del SNTE y tenía todo el poder del Estado.

Hoy intenta unir a SNTE y CNTE para recuperar la fuerza del gremio.

No va mal.

La duda es: ¿logrará hacerlo antes de las elecciones?

Así lo cree ella y el proyecto educativo de Andrés Manuel López, si así se le puede llamar al desmantelamiento en puerta, está por cristalizar.

Todo a partir de la abolición de la reforma educativa.

Pero todo para recuperar el gremio… y va muy bien.

PREOCUPACIONES DEL CLERO

La jerarquía católica prepara un nuevo cónclave.

El objetivo es analizar la situación política nacional y asumir una determinación sobre cómo actuar en el actual proceso electoral sin violentar la normatividad.

En especial les preocupa la polarización a la cual lleva la contienda en curso y el riesgo de violentar una contienda que debiera ser cívica.

Fundamental serán los llamados a la conciliación del presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Francisco Robles.

Habrá llamados a la cordura.