El niño todavía no tiene nombre pero ya muchos se disputan su paternidad.

Los negociadores mexicanos, quienes formaron un formidable equipo encabezado por Ildefonso Guajardo y Ken Smith (sin desestimar a ninguno de los otros como Moisés Kalach en la parte empresarial), lograron lo aparentemente imposible: racionalidad en el gobierno de Donald Trump.

Con la inclusión de Canadá en los últimos minutos del plazo conveniente para dejarlo todo en manos del Congreso de EU y de paso resolver con altura de miras un problema cuya complejidad bien pudo haberlo convertido, con menos responsabilidad y sacrificio en la negociación, en una pesada herencia para el próximo gobierno mexicano, cuyo delegado a las pláticas, el señor Seade, disfrutó, lo menos, de un curso intensivo de negociación en los primeros niveles de la diplomacia y la economía.

El gobierno de Enrique Peña, quien jamás ha presumido públicamente sus similitudes con Donald Trump, encaró el problema inventado por el presidente de Estados Unidos en uno de sus arrebatos de campaña, cuando culpaba a México (y a Canadá en otro grado), no sólo de exportar delincuentes y violadores asesinos a su patria, sino de gozar de las ventajas de un tratado indigno para la poderosa América, el cual se iba a empeñar en disolver.

Como sucede con los demagogos y sus intentos de gobernar con ocurrencia y arrebatos, Trump se fue moderando hasta aceptar un arreglo político y comercial (el cual ha planteado como fruto de su talento y su talante), en condiciones favorables para los tres países.

Tras los insultos y las tensiones con Canadá, Trudeau llegó a un punto en el cual logró la trilateralidad necesaria para seguir adelante con este acuerdo cuyas modificaciones, lejos de cancelarlo, lo hacen más moderno, ágil –quizá—.

Pero como los caminos del oportunismo son infinitos, ya el señor Jesús Seade, invitado de cortesía a las negociaciones entre gobiernos, de las cuales participaba como mero espectador y actuario del futuro Presidente; ha dicho sin embozo alguno, cómo la conversación telefónica de su jefe, hace unos días, con Justin Trudeau, hizo posible la incorporación canadiense a la trilateralidad.

Esto dijo a Aristegui Noticias:

“…La afirmación de que para el próximo gobierno era importante la presencia de Canadá en el nuevo tratado comercial ayudó a llegar a un acuerdo trilateral, afirmó Jesús Seade, negociador en jefe del Tratado de Libre Comercio del equipo de Andrés Manuel López Obrador.

“Porque por una parte tenemos, sobre todo en el sector automotor, una economía regional completamente entrelazada, que romperla de pronto con marcos legales separados hubiera sido muy costoso para todos, pero también por razones políticas, por la prioridad que le da el gobierno de Canadá a la agenda social, que es también el tema central del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

“Entonces, hay un entendimiento básico y esto se puso a trabajar con la reiteración clara de México de que queríamos a Canadá en esto, yo creo que sí le dio una seguridad a Canadá que le pudo haber ayudado a dar el paso“, dijo.

“En entrevista para #AristeguiEnvivo, dijo estar muy contento de que se haya logrado el acuerdo, en el cual se incorporó un capítulo laboral…”.

Así pues, el largo año de pláticas, mucho antes de la elección y hasta las campañas, no tuvieron ningún efecto. Bastó una llamada telefónica, adecuadamente traducida por un intérprete, para abrir las aguas del Mar Rojo y meter a los canadienses en el nuevo TLC, se llame como se vaya a llamar.

INDEPENDENCIA

Grupo Radio Centro comenzó desde hace varios días a “calentar” con spots el arribo de Carmen Aristegui a su frecuencia estelar y en su mejor horario matutino. De siete de la mañana a diez horas. Toda una garantía de audiencia, rating y negocio. Eso sin duda.

Pero quizá esa incorporación tan profesional y de promesa independiente se pueda ver opacada (o manchada, según quien quiera) con el antecedente de un anuncio del Presidente Electo, quien en una entrevista tabasqueña se presentó como gestor laboral, tanto de ella como de José Gutiérrez Vivó, en favor de quienes, “con todo respeto”, hablaría con los concesionarios para lograr sus retornos a la industria de la radiodifusión.

Así pues, quien quiera hacerle una indicación a la notable periodista, tanto en su autonomía como en el uso de los micrófonos, recibirá una respuesta simple:

—Mira, Panchito, conmigo no te metas o le hablo a ya sabes quién.

CUARTA TRANSFORMACIÓN

Al parecer la cuarta transformación no se lleva bien con los transformadores, al menos los de energía eléctrica: ayer ocurrió en San Lázaro algo poco frecuente: se fue la luz.

—Es la austeridad. Ahora legislaremos con velas, dijo alguien.

PATRAÑA

El falaz argumento de la violencia de género aducido por María Rojo y sus seguidores, no fue considerado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial, quien los echó abajo. Y el Tribunal lo preside una mujer. Conste.

 

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