El sepulturero del PRD

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MANCERA: EL SEPULTURERO DEL PRD

El PRD se constituyó formalmente el 5 de mayo de 1989, como resultado de la convocatoria a organizarse en una fuerza política formulada por el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas desde el emblemático Zócalo capitalino el 16 de julio de 1988. Eran los días en que el país se manifestaba en rechazo al fraude electoral que, se advertía, sería consumado con el apoyo del partido de la derecha, que con singular entusiasmo celebraba reuniones en lo oscurito con los operadores de Carlos Salinas.

Finalmente, el 27 de agosto de 1988, en la casa del patriarca empresarial Juan Sánchez Navarro, el pacto se consumó. Reunidos en torno de una mesa de exquisitas viandas, Luis H. Álvarez, Manuel J. Clouthier, Carlos Salinas y Manuel Camacho acordaron la abstención de los diputados panistas en el Colegio Electoral para dar paso en la madrugada del 11 de septiembre a la calificación a favor del candidato priista.

En la nueva fuerza política, la primera de izquierda que surgía como real alternativa de poder a la hegemonía del partido hasta entonces “casi único”, se sumaron a Cárdenas y Muñoz Ledo las figuras más representativas desde el Partido Comunista hasta el PMT y PMS; Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo, Arnoldo Martínez Verdugo, Amalia García, Pablo Gómez, Cuauhtémoc Sandoval, Jorge Alcocer, Jesús Ortega, Graco Ramírez, Javier González, Antonio Santos, Jesús Zambrano, Eloi Vázquez, Rosario Robles, Jesús Martin del Campo, Eduardo González Guardado, Rosa Albina Garavito y muchos más que escapan a la memoria.

A ellos se sumaron los cuadros provenientes de la Corriente Democrática, encabezados por la Maestra Ifigenia Martínez, Andrés Manuel López Obrador, Francisco Curi, Ricardo Valero, Leonel Godoy y más; pero sobre todo, el PRD tuvo una enorme fuerza de convocatoria de organizaciones sociales, de hombres y mujeres que encontraron en el partido el cauce para manifestarse y dar paso a reivindicaciones sociales y de gobierno.

Fue en los años noventa cuando el PRD transitó sus mejores años y a la vez los de real confrontación con el poder. El PRD ponía los muertos y el PAN pactaba los acuerdos; su momento estelar –a mi juicio- paradójica y contradictoriamente se da en el contexto del rompimiento de sus dos líderes, Cárdenas y Muñoz Ledo; cuando finalmente -estamos hablando de 1997- el Ingeniero llega al Gobierno del Distrito Federal y Muñoz Ledo a la Presidencia del Congreso y al liderazgo de la mayor fracción parlamentaria en San Lázaro que el PRD haya tenido en toda su historia.

Luego, como suele suceder, vinieron las despedidas. El primero en partir fue Porfirio Muñoz Ledo en el 2000; en septiembre del 2012, al pie de una enorme manta que decía “Lo nuestro es cuestión de dignidad”, Andrés Manuel anunció su separación “en paz” del PRD y la formación de Morena, para “seguir trabajando por la transformación del país”, advirtió. El 25 de noviembre de 2014, Cuauhtémoc Cárdenas envió una carta al Presidente del Consejo Nacional del PRD que en su primer párrafo dice “Con esta fecha de manera irrevocable presento ante ese Consejo Nacional mi renuncia como miembro del Partido de la Revolución Democrática”.

Anterior a la partida de AMLO y el Ingeniero, en el escenario de la “encuesta” para definir quién sería el candidato presidencial del PRD en el 2012, producto de las concesiones recíprocas, Marcelo y Andrés pactaron hacer candidato al Gobierno del DF al “menos malo” y al que les parecía más incoloro, inodoro y funcional a sus intereses, el entonces Procurador Miguel Ángel Mancera.

Sin embargo, como suele suceder, el “Doctor” Mancera se la creyó; por diversas razones rompió con sus inventores, se plegó por conveniencia al Presidente Peña, se fue “por la libre” y por ahí ha sumido a la hoy Ciudad de México en un caos total. La inseguridad ha tomado estado, no hay el menor orden vial, las calles lucen destrozadas, obras inconclusas por doquier, los negocios al amparo del poder florecen como en huerto de manzanos, no hay la más mínima coordinación con los delegados; en suma, es tierra de nadie.

En lo político, ha perdido en lo absoluto la interlocución, ya no digamos el control de los órganos e instituciones de gobierno. Bajo su liderazgo (es un decir), el PRD se ha desplomado electoralmente; si hoy hubiera elecciones, Morena sería la primera fuerza; pero eso sí, está convertido en un viajero frecuente. El 7 de octubre de 2015, el periódico Milenio daba cuenta “Como Jefe de Gobierno, cargo que ocupa desde el 5 de diciembre de 2012 Miguel Ángel Mancera ha realizado 60 viajes nacionales e internacionales”; al día de hoy ya ostenta el récord “Ginnes” de “candil de la calle y obscuridad de la casa”.

Por si algo faltara, como “cereza del PRD”, desde su unción se ha llenado de orgullo pregonando su condición “ciudadana” y su negativa a afiliarse al Sol Azteca, el partido –que en mala hora- lo ha hecho lo que es. En mayo de 2014, después de presenciar en primera fila el acto de aniversario de la fundación del PRD, en conferencia de prensa acotó “Sólo cumplí con una invitación, no tengo planes de afiliarme al partido”; el 20 de junio de 2015, rechazó que “por el momento esté contemplando afiliarse al PRD aún y cuando el partido apoye su aspiración a contender por la Presidencia de la República”; en agosto de 2016, insistió que “no se afiliará” pese a que líderes y gobernadores perredistas le piden que lo haga. Al día de hoy mantiene su negativa.

En contraparte a su negativa oficial, Mancera opera y mantiene el control de lo que queda del partido. Recién operó la salida de Barbosa de la coordinación de los senadores, que al final de cuentas sólo mostró su falta de oficio para tejer fino, además del oportunismo de Barbosa y su “mala leche” para con el partido que le ha dado lo que tiene –aunque esa es otra historia-.

En suma, Miguel Mancera es un lastre para el PRD, lo ha llevado a su peor crisis de sus ya casi 28 años, si no es que a la terminal.

Pero ¡oh sorpresa! Antier, Alejandra Barrales, totalmente funcional a sus intereses, llamó a “cerrar filas en torno al Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera” en su aspiración presidencial y pronosticó más ataques y descalificaciones rumbo al 2018.

Como se advertirá, delineada la alternativa de ser acólitos del partido de la mafia azul o ir con Mancera en el 2018, al PRD le aplica la conseja popular de que “el que por su gusto muere hasta la muerte le sabe”.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

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