El retorno de los brujos y la sangre

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RAFAEL CARDONA

Oculto, sigiloso y submarino; hábil para sobrevivir sin la desgracia de los rencores como obstáculo para la espera, Marcelo Ebrard vuelve al escenario, no se sabe si por la puerta grande o una intermedia, pero con una indiscutible capa protectora por cuya esplendida coraza nadie habrá siquiera de imaginarse tocarlo con el pelo de una calumnia o una investigación.

La fuerza actual Morena es suficiente para todo carpetazo por las vías de hecho.

Los asuntos de la Línea Dorada y el infinito rosario de irregularidades nada podrán ahora en su contra pues no habrá quien le ponga citatorio judicial o molestia policiaca al hombre cuya habilidad política, experiencia y trayectoria en el legislativo y el Ejecutivo, lo debería colocar como lógico reemplazo de la “puntada” de imaginar a Olga Sánchez Cordero en la secretaria de Gobernación.

Ebrard ha sido asimilado  a un equipo del cual jamás se alejó. Hoy recoge, por segunda o tercera vez las consecuencias de su lealtad hacia Andrés Manuel. Lo ayudó cuando Tláhuac, lo hizo secretario de Desarrollo Social; lo incluyó en la encuesta para la gran candidatura y ahora lo regresa al campo de su mejor experiencia: la operación política como elemento previo del ejercicio de gobierno.

Ninguno de los hombres o mujeres del equipo de AMLO tiene los tamaños de Ebrard. Por eso se explican estas líneas:

“…AMLO presentará mañana a cinco de sus coordinadores regionales. Trasciende que entre las figuras que presentará como parte de su equipo también estará Ricardo Monreal.

“En la primera circunscripción electoral se incluyen: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora. Y estarían a cargo de Ebrard Casaubón.

“Monreal tendría como tarea: Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas”.

— La verdad, dice un enterado, los números de Marcelo en el norte siempre han sido altos. Por eso Andrés lo manda para allá”.

Y en cuanto a la inapetencia de un cargo, eso es tan falso como el submarino ruso: sólo se culmina la política desde la obra pública.

 

DINERO SANGRIENTO

No se sabe cuántos son, pero su pintada protesta con charcos de anilina roja en las calles cercanas a la plaza de toros los hace en Mixcoac o en otros sitios del mapa taurino, una presencia incómoda por su intransigencia, su vehemencia piadosa, su dolor por la sangre derramada y el sufrimiento impío de los bóvidos sacrificados en el altar de borrachos crueles y escandalosos.

Quizá tengan razón en llorar por el dolor de los toros.

Por eso ahora deberían protestar ante el  fideicomiso “Fuerza México” (organizado por la IP, de la cual forma parte notable Alberto Bailleres, promotor de la fiesta de toros en México y ganadero singular), cuyos fondos privados aumentan los caudales del dinero necesario para la reconstrucción  post sísmica en la República Mexicana.

Si el dinero proviene del dolor de los animales, pues ya se pueden ir movilizando para influir en su rechazo, ¿o no es para tanto?

¿Serán pragmáticas las organizaciones animalistas para disimular si algunos de ellos o sus semejantes  van a vivir en casas reconstruidas con argamasa teñida de sangre dolida de toros inocentes, de animales sufridos?

Aquí sucede como con la queja de Tito a su padre, Vespaciano, quien cobraba impuestos por las letrinas de Roma.

El emperador (69-79 d.C.) le entregó al indignado y quisquilloso joven (era seguramente un snob “milenial” de su tiempo) una moneda de oro y le pidió olisquearla.

— ¿Sciscitans num odore offenderetur? (te ofende cómo huele), le preguntó.

Y ante la negativa nos dijo la frase eterna:

— Pecuniam non olet. El dinero no huele. Mucho menos sangra.

— Lo “cáido cáido”.

 

TIEMPO DE MORIR

Esta columna envía sus condolencias a la familia Aguilar Zinser por el fallecimiento de Gonzalo. Especialmente a mi querida Ángeles. Y obviamente un abrazo solidario a Miguel Ángel Mancera.

 

VOTOS

El siempre documentado, Lorenzo Meyer hasta para cosas cuya documentación no sería tan necesaria, ha ofrecido en “Reforma” un texto tan interesante como obvio: las clientelas electorales se forma a partir de las dádivas. Los programas sociales, como advierte cualquier observador cotidiano (hasta un reportero), son las compras del voto por adelantado.

En un breve artículo periodístico Meyer cita varios ociosos documentos de investigación, entre ellos “Mexicos´s envolving democracy : a comparative study of the 2012 elections”, uno de los miles de “papers” de estudiosos gringos con México como tema central.

A pesar de lo innecesario de tan obvias “investigaciones” académicas (puros cruces de bancos de datos), es notable su abundancia. ¿Por qué los gringos en todas sus universidades tienen tantos centros de estudios sobre México (y otros países) los cuales a fin de cuentas no hacen sino documentar académicamente su incomprensión?

Nunca entienden nada. Y nuestros intelectuales los citan y los retroalimentan. Es un circo.

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