Lo recuerdo casi como si hubiera sido ayer. Mi profesor de la escuela primaria leía en la clase del quinto grado la epopeya expropiadora de la industria petrolera.

—Quizá no produzcamos ahora tanto como entonces (antes de 1938), pero la venta del petróleo —decía con su gajo de epopeya— es la única garantía soberana de los mexicanos. Y somos libres, decía emocionado ese caballero a quien apodábamos El nopal, porque el petróleo es nuestro.”

Muchos años después conocí a Jorge Díaz Serrano, quien había administrado Petróleos Mexicanos durante la época de bonanza derivada del descubrimiento del gran manto en el golfo, con cuya abundancia llegaríamos por definitiva ocasión a la ansiada y jamás vista grandeza mexicana.

—Nada más el petróleo nos salvará, juraba.

No llegaron ni la abundancia ni la grandeza. El pozo se secó. Los manantiales se desperdiciaron y los veneros se agotaron.

El petróleo nunca fue expropiado, pues ya era un recurso nacional; se nacionalizaron las empresas y ahora se les ha permitido regresar. Hoy México produce menos, vende menos y pronto, como una promesa redentora, ya no venderá el petróleo.

Hoy el crudo va al alza. Pemex, la raquítica empresa con cuya opulencia se subsidió el crecimiento nacional (iba a decir el desarrollo, pero no), durante casi medio siglo, ya no es sino una vaca flaca con las ubres secas. Sin embargo vende cada día casi dos millones de barriles, cuyo precio va al alza y es la base actual del presupuesto.

O era, porque en el futuro México ya no venderá petróleo. Al menos eso nos ha anunciado el señor Presidente Electo, quien de eso debe conocer mucho, como de tantas otras cosas.

Así nos hizo saber el destino del oro negro:

“… (Televisa). En una reunión privada de dos horas, este domingo, Andrés Manuel López Obrador y el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez, afinaron detalles para el arranque de programas de desarrollo regional como el Tren Maya, y el rescate de la industria petrolera, con la exploración de pozos y la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, Paraíso, en esta entidad.

“En conferencia de prensa, López Obrador confirmó que planea aumentar la producción de crudo sólo en la medida necesaria para el consumo interno y que a mediano plazo éste se dejaría de exportar.

“Necesitamos tener una extracción petrolera para finales del sexenio próximo de alrededor de 2 millones 600 mil barriles.

“También no (tampoco) aspiramos a extraer mucho petróleo porque ésa es una herencia que se le tiene que dejar a las nuevas generaciones.

“Vamos a extraer sólo lo que se necesita para nuestro consumo interno. Ya no se va a vender en el mediano plazo petróleo crudo al extranjero, podemos procesar toda nuestra materia prima, desde el primer día del próximo Gobierno se va a lanzar la licitación para la construcción de la refinería.

“Estamos programando una inversión de alrededor de 8 mil millones de dólares para la construcción de la refinería en tres años”, dijo Andrés Manuel López Obrador, el presidente electo de México.

“Adelantó que no se permitirá que participen en éste ni en ningún proyecto del próximo Gobierno, empresas que han dejado obras inconclusas o que han aumentado los costos de manera desmesurada.

“Son marrulleros profesionales porque entablan denuncias y se van hasta a tribunales internacionales, por eso vamos a cuidar mucho a quién se convoca para la realización de las obras.

“Las empresas que tengan obras tiradas, es decir, que hayan dejado obras en proceso, que no hayan cumplido, esas empresas no van a poder participar, ya se terminó, no va a haber “influyentismo”, no va a haber corrupción, debemos ver que las empresas sean serias, que cumplan, y que no haya truco”, indicó López Obrador”.

El Presidente Electo ha aplicado la lógica de conservar la mercancía aun cuando se pierda el mercado. El mundo necesita petróleo y el negocio consiste en hacer algo con él. Debajo del suelo no vale nada.

Y como la necesidad tiene cara de hereje, recordemos cuando el general Lázaro Cárdenas, para sostener las arcas públicas, le vendía petróleo a quien fuera.

Así lo cita Enlace judío. (15.10.18):

“…El Gobierno del Presidente de México, General Lázaro Cárdenas, en 1938, vendió a la Alemania Nazi 300 mil toneladas de petróleo, pero la cantidad subió en 1939 a un millón 700 mil toneladas. Después el Gobierno del General Manuel Ávila Camacho continuó las ventas hasta 1943”.

Alguna vez, en conversación informal, Cuauhtémoc Cárdenas me comentó esta decisión de su padre:

—México sufría un boicot decretado por los ingleses, sin ventas no podíamos hacer frente a los compromisos de la expropiación. Hubo que vender a quien fuera.

Hoy se avizora un panorama de autoconsumo y “congelamiento” de las reservas. Extraer sólo lo necesario para el consumo interno, lo cual es un problema cuando la empresa nacional está cerca de convertirse en importadora hasta de crudo, ya no se diga de gasolinas y otros refinados.

Como otros muchos, éste es un asunto sobre el cual hace falta profundizar y ofrecer explicaciones más claras.

 

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