•  El enojo de la comunidad universitaria y la amenaza de otro 68
  •  El rector Graue trata de guiar institucionalmente las protestas
  •  Ríos Píter: aglutinar voto independiente y oxigenar campañas

Lo advertimos aquí el jueves:

La comunidad universitaria está en ebullición.

Dimos un dato:

El rector Enrique Graue Wiechers fue factor para evitar la detonación de un ánimo generalizado de protesta en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Preparatorianos, ceceacheros, estudiantes de facultad y alumnos de postgrados se organizaban para comenzar las movilizaciones el lunes 29 de enero.

El plan era escalarlas.

Todos unidos en un reclamo: la exigencia de aclarar lo sucedido con Marco Antonio Sánchez Flores, un desconocido hasta hace una semana y media.

También informamos:

Luis Serna, secretario particular de Miguel Angel Mancera, abrió canales de comunicación con las autoridades universitarias y en especial con el rector Graue Wiechers, quien operó.

Ambas instituciones, el jefe de Gobierno Mancera y el rector Graue, tuvieron un resultado clave a favor: Sánchez Flores ya había aparecido con vida.

¿Un estudiante brillante?

No.

Con severos problemas de conducta desde hace mucho tiempo, pero detenido y desaparecido –y golpeado según mostró al momento de ser reubicado- en condiciones sospechosas.

Ahora el enojo universitario es múltiple.

La comunidad universitaria cuestiona por qué se difundieron sus problemas mentales en lugar de informar sobre los apoyos para regresarlo a su propia realidad.

También pide informes sobre lo sucedido entre su detención, si fue golpeado, por qué apareció en el estado de México y en terribles condiciones físicas varios días después.

Y como el reclamo es general, el rector Enrique Graue Wiechers ha decidido no callar y trata de encarrilar institucionalmente el enojo, para lo cual necesita respaldo de todas las autoridades.

Por eso su discurso de ayer en la Escuela Nacional Preparatoria:

Dice el boletín de la UNAM:

“Los recientes sucesos por la indebida detención de un joven preparatoriano –afirmó Graue– ha vuelto a levantar el espíritu universitario. Ha sido gracias a la respuesta ciudadana y al interés que las autoridades pusieron, que Marco Antonio pudo ser localizado”.

Pero ojo: el rector ha invocado el movimiento de 1968.

“Este año estaremos cumpliendo 50 años del movimiento estudiantil de 1968, año que marcó la historia del México actual. Es difícil imaginar nuestra democracia y sus libertades sin recordar la voluntad, el ánimo y la entrega de nuestros estudiantes y académicos que supieron defender libertades y credencias y autonomía y educación”.

Y el exhorto general:

“Los universitarios, todos, tenemos mucho qué hacer para asegurarnos que la justicia se importa en forma equitativa, sin temores de la ciudadanía y apegada a las normas necesarias que permitan una vida libre y dentro del marco de la ley”.

¿Ahora me entiende por qué estamos en una coyuntura de alto riesgo?

EBULLICIÓN CON EL 68 DE FONDO

Armando Ríos Píter tiene a la vista el registro como candidato presidencial.

Cuenta con más de un millón de firmas, pero el Instituto Nacional Electoral (INE) le ha validado poco más de 800 mil y medio más de medio millón están bajo revisión.

Es decir, está a menos de 40 mil.

Quién sabe si logre vencer egos como los de Jaime Rodríguez El Bronco o Margarita Zavala para juntar una bolsa de independientes entre diez o doce por ciento de los votos de julio próximo.

Pero puede darse un adelanto cierto: será una de las estrellas en las campañas y en los debates por su frescura, su apertura y los cuestionamientos a quienes se creen predestinados, en especial Ricardo AnayaAndrés Manuel López y José Antonio Meade.

¿Recuerda usted a Juan Zepeda en el estado de México?

Pues más o menos.