“Donald Trump, es un peligro para México”

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Cuartoscuro

*La crisis que se avecina a partir del 21 de enero de 2017

*Paliativos y no soluciones a la deportación de millones de mexicanos

Por Luis Repper Jaramillo*

lrepperjaramillo@yahoo.com

Nunca como ahora esta frase muy popular en el país se puede aplicar
para el antimexicano número uno del mundo, el Presidente Electo de
Estados Unidos, el xenófobo, nacista, radical, intolerante y carente
de sentido común, Donald Trump. antipolítico, narcisista, prepotente y
xenófobo, ganaría la carrera a la demócrata Hillary Clinton, y ¿la
verdad? nos confiamos ¿Quiénes? todos, ciudadanos y gobierno federal.
Subestimamos a Trump, a los delegados electores por Estado, confiados
en que la influencia de Barak Obama, de Bill Clinton, de la capacidad
política, mediática y  popular de la ex primera dama, le daría el
triunfo; desdeñamos las bravatas y nula preparación política del
multimillonario.

Ahora, a 8 semanas de asumir el poder, los mexicanos radicados legal,
ilegal y temporales  en Estados Unidos tiemblan, se horrorizan, se
apanican y sobreviven en la incertidumbre, el miedo y la agonía de ser
deportados.

Y no es cosa menor, pues de los más de 11 millones de connacionales
establecidos allá, entre 3 y 4 millones están en riesgo de ser
perseguidos, cazados, detenidos y confinados a las áreas de expulsión
para regresarlos a su país, con las consecuencias de deshacer familias
enteras, pues muchos de los hijos ya tienen esa nacionalidad o
nacieron allá;  tienen derecho a permanecer como ciudadanos
norteamericanos.

El problema es mayor para el gobierno peñista, pues nunca calculó el
triunfo de Trump, por lo que no diseñó un Plan “B”, para el regreso de
millones de mexicanos.

Hoy sólo un paliativo han anunciado las autoridades de la Cancillería.
Un catálogo de 11 puntos en el que destaca “pórtense bien”, no cometer
delitos, ni ser capturados porque los primeros que deportarán a partir
del primer minuto del 21 de enero de 2017, serán los mexicanos
fichados, delincuentes, capturados en manifestaciones anti Trump y los
que tengan antecedentes penales en cualquier territorio del Tío Sam.

Otra “reacción” oficial es poner a disposición de los connacionales
una línea telefónica 01800 y unidades móviles consulares para
orientar, asesorar y guiar a los desafortunados en su regreso a
México.

Estas medidas, reaccionarias, no preventivas –con años de antelación-
no resolverán el problemón pues al ser deportados,  perderán su
patrimonio, el vínculo familiar, parte de su vida, que durante tantos
años forjaron de manera legal o ilegal.

Insisto, los 11 puntos de la “estrategia” mexicana son sólo una
aspirina, para el cáncer que representa ser devueltos al país, por una
política inhumana, violatoria a los derechos humanos, xenófoba,
racista e irracional del futuro mandatario que odia todo lo que suene
mexicano.

No hay solución diplomática, política, humana, que detenga la decisión
del magnate, por lo que “la bomba” que tiene en sus manos Enrique Peña
Nieto y su primer círculo le estallará dañando a más de 4 millones de
mexicanos, por no saber en dónde reubicar, otorgar empleos y
ofrecerles mejor calidad de vida.

Ahora, Los Pínos, tiene una campaña mediática muy tibia, en la que
exhorta a los mexicanos a arraigar nuestro nacionalismos y apoyar a
los compatriotas que están a punto de regresarnos. Pero por ahí no va
la solución, insisto, es sólo mediática, no correctiva, de su política
exterior y laboral; pues esos millones de connacionales se fueron del
país por falta de oportunidades de trabajo, por inseguridad, por las
estúpidas crisis económicas que los gobiernos priistas y panistas
nunca supieron solucionar. Creyeron que toda la vida los gobiernos
gringos soportarían y seguirían recibiendo mexicanos huidos a su país.
Llegará a la Casa Blanca un racista y ya dio la primera muestra de su
odio a los mexicanos.

¿Qué ha faltado? Que Enrique Peña Nieto, se suba a su lujoso avión,
vuele a Nueva York o Washington, para encontrarse con Trump, poner las
cartas sobre la mesa y llegar a acuerdos. El primero sobre las
inminentes deportaciones. Tiene que llevar en el portafolio  temas
migratorio, de seguridad, de drogas, de tráfico de armas, comercial,
etc. y no levantarse de la silla hasta conseguir una reconsideración
sobre la expulsión de nuestros compatriotas.

Caso perdido son los Senadores de la República, que han optado por
esconder la cabeza en un hoyo (como los avestruces), pues su
pasividad, desinterés, indiferencia o burrez, ha demostrado que en
cuestión de asuntos internacionales –que es su responsabilidad
legislativa- no tienen capacidad de negociación o insinuar que ya
buscaron a su contraparte norteamericana (o a la de transición) para
establecer acuerdos que protejan a los migrantes de decisiones
xenófobas, arrebatadas y atentatorias de los derechos humanos.

Los Senadores mexicanos, duermen el sueño de los justos, dejando el
paquetote  al gobierno federal, cuando la política exterior es de su
competencia… vamos, ni los priistas han aportado una propuesta de
solución o negociación con los equipos de transición de Trump.

Es tal la indiferencia de algunos “miembros” del gabinete legal sobre
la “mala suerte” de millones de mexicanos que serán deportados, a
quienes se puede aplicar la frase popular “con esos amigos para que
quiero enemigos”; tal es el caso del Secretario del Trabajo, Alfonso
Navarrete Prida, quien afirmó “México tiene un nicho de oportunidad
para recibir la mano de obra calificada que regrese de Estados Unidos,
ante las amenazas de deportaciones masivas por parte de Donald Trump”.
Lo que no sabe, olvida o se burla, Navarrete, es que serán casi 3
millones de expulsados y nuestro país padece una tasa de desempleo
galopante de 7 millones de personas.

Hace mofa con su declaración, pues asegura que la mano de obra
calificada será bien recibida, cuando sabemos que el 98% de quienes
regresarán son piscadores, campesinos, taqueros, nanas, sirvientes,
choferes, etc. –que son dignos- pero esos oficios sobran en México.

No señor Secretario del Trabajo, México no está preparado para recibir
a 3 millones más de compatriotas que se sumarán a los 7 millones de
desplazados que los gobiernos federales no han resuelto, sólo paliado.

El otro infortunado secretario de estado, el de Economía, Ildefonso
Guajardo Villareal,  en lapsus brutos y optimismo barato señaló
(literal): “la victoria de Trump abre un “espacio de modernización”
del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que podría
ser utilizado para la estandarización de prácticas empresariales en la
región conformada por Canadá, México y Estados Unidos.

“Sin duda para no dejar desactualizado el Tratado de América del Norte
tenemos que agregarle un capítulo de comercio electrónico que hace más
de 20 años no existía, tenemos que introducirle protección de datos de
biomedicina, capítulo muy eficiente y efectivo de cómo promover
cadenas de valor de Pymes” (sic)

Bueno… qué Guajardo Villaseñor no le (lee), o no lo entera su área de
Comunicación Social, que el racista Trump, adelantó que se revisará
totalmente el TLCAN y que si esto no beneficia a Estados Unidos –sobre
México y Canadá- lo desaparecerá. Si esta decisión se da, señor
Secretario, cerrarán miles de empresas mexicanas que ya comercian con
ambas naciones, se agudizará el desempleo y miles de familias, de este
lado de las fronteras romperán su calidad de vida.

Algunos miembros del gabinete peñista no dimensionan aún, por
indiferencia, la crisis social, económica, política que se desatará a
partir del 21 de enero de 2017 cuando un neonazi pise y se siente en
el sillón presidencial de la Oficina Oval de la Casa Blanca y remate
su proyecto antimexicano.

No cabe duda, y como en otra entrega en este mismo espacio señalé,
“Enrique Peña Nieto es el hombre más solitario del país” y esta crisis
con Donald Trump lo confirma, parte del gabinete lo ha dejado solo y
serán dos años terribles los que tendrá que lidiar con el vecino más
poderos del mundo y el antimexicano número uno del orbe.

¿Sabrá sortearlo Peña?

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión
(ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)

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