ES DELICADO-. Para cómo está el país con tanta incertidumbre económica sembrada por el presidente de la república, el panorama empeora con el más reciente pleito, ahora del mandatario en contra del Poder Judicial por el tema de salarios altos de quienes integran la judicatura.

El panorama sería diferente si antes de todo hubiera cabildeo de alto nivel y ni trascenderían tantas diferencias que los medios toman como “entrada” de sus notas. No es su culpa, advierto.

Pueden ser ciertas las apreciaciones populares acerca del Poder Judicial que incluye desde secretarios y jueces hasta ministros: que tienen muchos periodos de vacaciones, que levantan sospechas cuando dejan libre a un delincuente famoso dizque por violar el debido proceso y acceden con mucha facilidad al cambio de adscripción de x delincuente por influencias.

También podrían ser justas las opiniones sociales respecto a los salarios altos de los integrantes del Poder Judicial cuando que los elementos de este poder se “encierran” en sus cubículos u oficinas a analizar abultados expedientes de presuntos delincuentes y pasado algún tiempo emiten sentencias, absolutorias o condenatorias según el caso, que no siempre gustan.

Lo que la sociedad debe justipreciar es que se trata de un trabajo altamente especializado, pues en observancia al escalafón de la carrera judicial, un secretario pasa tiempo para alcanzar una promoción que lo habilite como juez y dentro de esta categoría hay niveles y especialidades dentro del Derecho. Literalmente se queman las pestañas para consolidar su carrera.

Usted dirá que hay elementos del poder judicial que no suben por las escaleras sino por el elevador y sus ascensos son más rápidos pero quiero pensar que se trata de la excepción que da origen a la regla y de estos hechos los primeros en enterarse son los medios de comunicación cuyos reporteros de la fuente también adquieren casi una especialidad.

Por eso es cuestionable el lenguaje presidencial que raya en la descalificación al Poder Judicial y máxime la advertencia de ayer de que en cuanto a los salarios de sus elementos nada está decidido pues será facultad del Poder Legislativo el fijar emolumentos, tomando en cuenta la atribución de la Cámara Baja para autorizar la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos.

Don Andrés sabe que su MORENA es una real aplanadora pero en materia de salarios podrían hacer un frente común legisladores de todos los demás partidos para evitar el avasallamiento cameral. No, no se trata de justificar la alta nómina de jueces que beneficiarían también a burócratas de otras áreas que anhelan lo mismo pero sin la fuerza de todo un poder.

Podría ser la segunda derrota morena.