PENSILVANIA.- La Corte Estatal de Pensilvania dictaminó hoy que el comediante Bill Cosby es un “depredador sexual violento”, por lo que fue sentenciado entre tres y 10 años de prisión por drogar y agredir sexualmente a una joven en su casa hace 14 años, lo que pone fin a la carrera de uno de los artistas afroamericanos más famosos de Estados Unidos y del mundo.

“Es hora de la justicia, Señor Cosby, todo esto se le ha regresado en círculo (…) El día ha llegado. El tiempo ha llegado”, indico al magistrado Steve O´Neill, al imponer la sentencia y enviar al actor directamente a la cárcel al negarle una solicitud para permanecer en libertad bajo fianza mientras interpone una apelación.

Cosby enfrenta un máximo de 10 años en prisión, luego de que sus abogados defensores y los fiscales acordaron fusionar los tres cargos de los que fue declarado culpable, en uno solo para propósitos de sentencia.

Cosby, de 81 años, fue declarado culpable en abril pasado de “tres cargos graves” al drogar y agredir sexualmente a Andrea Constand, quien laboraba entonces para la Universidad de Temple y para quien el actor había fungido cómo mentor.

Constand fue una de más de una decena de mujeres que acusaron a Cosby de drogarlas y agredirlas sexualmente durante décadas, cuando el cómico figuraba como una poderosa celebridad.

Cosby fue detenido en diciembre de 2015 pero su primer juicio en 2017 terminó con un jurado estancado, sin poder tomar una decisión unánime, después de seis días de deliberaciones.

El actor admitió antes incurrir en décadas pasadas en flirteo, y en dar píldoras “quaaludes” (Metacualona), un sedante, a mujeres como parte de un esfuerzo por tener relaciones sexuales, rompiendo la imagen que él había construido como una figura pública moralizadora y honrada en la popular serie de televisión de los años 80 y 90 en “The Cosby Show”.

Cosby, quien no testificó en su defensa durante su segundo juicio, evitó un interrogatorio sobre esas admisiones, pero él y sus abogados insiten en que su encuentro con Constand fue parte de un asunto consensuado, no un asalto.