Corral y su APN atacan de nuevo

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Hábil como siempre ha sido en su manejo de los medios, Javier Corral ha llevado su estrategia política a los terrenos de la Suprema Corte de Justicia, a donde quiere llegar con su pendencia por la demora de los dineros complementarios de un presupuesto y unas participaciones federales, otorgadas en tiempo y forma a su administración chihuahuense, cercada y limitada por el crimen organizado, al cual no puede combatir ni en los medios ni en la barra.

La historia la conocemos todos: Corral le adjudica a la Secretaría de Hacienda, a la cual ha acusado de entregar dinero posteriormente desviado para campañas del PRI durante el gobierno de César Duarte. La investigación de esa triangulación de fondos movió a la tesorería nacional –dice Corral– a “estrangular” a los chihuahuenses por la retención de fondos suplementarios del presupuesto.

Pero no es esta artificiosa condición de virgen violada lo más notable en el exhibicionismo justiciero de Corral. Es, obviamente, una más de sus posturas demagógicas, pues mientras se erige como custodio de la moralidad política, el estado se le desbarata en las manos.

Mientras persigue a Duarte y acusa al gobierno de acosarlo y (si se pudiera) acorralarlo por tan justiciero afán, nos muestra su musculatura política: el dream team de los “bien portados”. Con ese elenco de “levantacejas” y profesionales de la corrección política, no está lejano el día de su postulación “ciudadana” al Ejecutivo de la República. Seis años no son nada. Y si no me lo cree, espérese tantito. Si hasta El Bronco o Margarita Zavala de Calderón quieren la presidencia en este país, cuantimás este caballero cuyo gobierno será una mera estación en el camino.

“…el gobierno de Chihuahua ha actuado contra la corrupción y el gobierno federal de Enrique Peña Nieto actúa contra el pueblo de Chihuahua. No quieren detener a César Duarte, pero nos detienen los recursos que necesitamos para seguir saneando las finanzas del Estado y poder satisfacer las necesidades de la gente”, ha dicho.

Pero antes de leer las respuestas del gobierno federal, revisemos la clase de la claque acompañante de Corral.

“Roberto Ramos, José Luis Caballero, Sergio Leyva, Miguel Alonso Raya, Daniel Giménez Cacho, Juan Carlos Romero Hicks, Giovanna Zacarías, Guadalupe Acosta Naranjo, Hortensia Aragón, Alfredo Figueroa, Paulo Díez, Alejandro Chanona, Ernesto Ruffo, Luis Sánchez Jiménez, Mariclaire Acosta, Agustín Basave, Jorge Castañeda, Fernando Belaunzarán, Santiago Nieto, Cecilia Soto, José Octavio López Presa, José Antonio Crespo, Denise Dresser, Clara Jusidman y Santiago Creel”.

Como se ve en esta APN en embrión, convocada por Javier Corral para desafiar, denunciar y enfrentarse al gobierno federal hay de todo. Perredistas fracasados, un fiscal destituido por bocón, académicos de variopinta tendencia y escuela, un actor y varias actrices de los derechos humanos. Como en la botica, de todo, como en la alquería, ajonjolí para cualquier mole.

Quizá por eso la única respuesta digna de ser tomada en cuenta la dio el presidente Enrique Peña:

“…lo que hoy recogí fue una conferencia que más parecía un  acto político. Entonces, ante quien hace un acto partidario, el Presidente se conducirá con vocación democrática, absoluta imparcialidad y apegado estrictamente al derecho”.

Todo lo demás es –como decían antes– un “rollo mareador” de Javier Corral a quien ya ni los suyos le creen algunas cosas, como por ejemplo, su investigación en torno del asesinato de la corresponsal de La Jornada, la señora Miroslava Breach.

Así encabezó este diario ayer la jubilosa autocalificación de Corral en el “único caso”, de este tipo, resuelto en Chihuahua:

“Elude responder a críticas sobre el encubrimiento a panistas involucrados en el caso”.

“…A Corral Jurado se le preguntó por qué su gobierno encubre, en calidad de testigos protegidos, al vocero del PAN en Chihuahua, Alfredo Piñera, y al ex alcalde panista de Chínipas, Hugo Amed Schultz Alcaraz, y contestó:

“En Chihuahua no se protege a nadie… Los panistas, como se desprende de la investigación, presionaron a la periodista para revelar sus fuentes de información, en una conversación que fue grabada por ellos y entregada luego al crimen organizado.

“Según Corral Jurado, los dos panistas no son testigos protegidos, sino testigos de identidad reservada y tienen ese beneficio para preservar su integridad”.

O sea, para preservar su integridad, no se les protege, nada más se les reserva la identidad.

Bueno, ante esa elocuencia cualquiera se rinde. Por eso La Jornada le dedicó este pequeño editorial, claro e indignado:

“Con esperpéntica puesta en escena, Corral acusó sin pruebas y, antes de su tocata y fuga, decretó cerrado el caso Miroslava. Y lo dijo con la mano en la cintura”.

TORTURA

¿Cuántos de los expertos en Derechos Humanos, tortura o tratos crueles y degradantes, presentes en el mitin de Corral anteayer, iniciarán una campaña en favor de Alejandro Gutiérrez y su debido proceso por las denuncias presentadas por el abogado Antonio Collado?

Ahí estaba Marie Claire Acosta, por ejemplo.

rafael.cardona.sandoval@gmail.com

elcristalazouno@hotmail.com

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