POR Eleazar Flores

NO DESCUBIERTA-. Alguien debería decir a los estrategas de los presidenciables que hay una palabra casi mágica, por ausente, en las campañas de difusión, tan llenas de ritmo musical moderno pero tan huecas de ideas de peso que influyan en la población.

Esta es la conclusión de gente pensante luego de los dos programas de “tercer grado”.

Se trata de la palabra CONFIANZA, tan profunda en tiempos de campaña que es la que ha provocado los altibajos económicos que en este momento tienen al peso mexicano en los niveles más bajos respecto al dólar. El encarecimiento del dólar obedece a los resultados del Tratado del Libre Comercio con Estados Unidos, pero también por la negativa al nuevo aeropuerto.

La negativa para la construcción del nuevo aeropuerto viene de parte de Andrés Manuel López, que un día dice una cosa distinta al del día siguiente. Eso no es todo, también es distinta a la que sus cercanos opinan de la misma obra o del mismo tema. Taibo II y Alfonso Romo son claro ejemplo de los desencuentros con el peje, por ahora solamente en el discurso.

En encuentros con empresarios, académicos y demás auditorios no tan numerosos como en los mítines que son abiertos, los candidatos han dado la medida casi exacta de las reacciones que producen con sus dichos y en ocasiones sólo con su presencia. Esas apreciaciones se confirman conforme avanzan los coloquios entre los aspirantes y los interrogadores.

Salvo su mejor opinión que es la que cuenta y luego de una quinteta de comparecencias o entrevistas con “puro genio” como las de Tercer Grado en Las Estrellas, -una disculpa por excluir a Leo Zuckerman en la entrega pasada-, con Andrés Manuel López Obrador la semana pasada y con José Antonio Meade la de antier lunes, las conclusiones son las siguientes.

De los tres aspirantes más fuertes quien genera más confianza es el priista José Antonio Meade, quien genera mayor desconfianza es López Obrador y el panista  Ricardo Anaya por ahora lo colocan en segundo lugar de confianza, seguramente por el hecho de sus éxitos inmobiliarios en su natal Querétaro, conflicto del que no sale según la prensa española.

La confianza que genera Meade obedece a su experiencia burocrática de veinte años de los cuáles más de la mitad ha sido en puestos de primer nivel; sin embargo, la pesa la marca que lo apoya, en este caso el PRI.

Los estrategas de los tres candidatos deberían reparar en este asunto de la CONFIANZA, ahora sólo falta que esos “genios”  descubran el hecho. Hay cautela pues los partidos no se caracterizan por sus buenas campañas.