*Dice Andrés, “si no es ilegal, es inmoral”… No lo olvides

*Se traga sus palabras en los casos de Felipe Calderón y la esposa de Riobóo

Por Luis Repper Jaramillo*

lrepperjaramillo@yahoo.com

La bandera de campaña y la política sexenal 2018/2024 ha sido el combate a la corrupción y la impunidad, se desgarra las vestiduras “ya sabes quién” cada vez que tiene oportunidad en sus peroratas mañaneras y en sus mítines oficiales ya con la investidura presidencial.

Pretende convertirse en el paladín de la erradicación de este mal político/gubernamental, pero aplicando la máxima de que “el buen juez por su casa empieza”, simular honestidad –sólo mediática- no transparencia, ni alharaqueo que ha adoptado como bandera, cuando desde la misma oficina de Palacio Nacional se profesa perversión, simulación, imposición, opacidad y negligencia… padecemos los resultados.

Es corrupción imponer en cargos públicos a amigos, “compromisos”, pago de facturas, “encargos” por los favores recibidos cuando los bendecidos no reúnen el perfil profesional para el cargo; no pasaron por examen de Control de Confianza, ni tienen la mínima idea del “mercado” en el que fueron designados.

En entregas anteriores me referí a Alfonso Durazo, oscuro Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, que encaja a la perfección en el renglón de funcionario que está ahí sin tener conocimiento ni perfil profesional para el desempeño. En su palmarés durante su paso por gobiernos priistas, panistas y ahora morenista no aparece indicio alguno de responsabilidad policial… y lo peor, a nivel nacional.

Su cargo es un compromiso de Andrés Manuel, por los apoyos durante su campaña.

Otro vergonzoso ejemplo es el del “canciller” (jajajaja) Marcelo Ebrard Cassaubón de negro historial en su paso por la Jefatura de Gobierno del DF, y el fraude por más de 24 mil millones de pesos en la construcción de la Línea Dorada o Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, que jamás ha funcionado con seguridad y mantiene el riesgo de causar una tragedia.

La prueba más clara de su deslealtad y corrupción contra los capitalinos, es huir, correr (cual rata cuando el barco se hunde) a dilapidar en Londres, Nueva York y Paris millones de dólares viviendo con su parentela dándose vida de reyes, con dinero mexicano saqueado de las arcas públicas.

De repente a Andrés Manuel, candidato por tercera vez, le brotó el amor y fidelidad por su carnal Marcelo (por algo fue y creo saber el motivo: mencioné campaña/financiamiento) y lo “rescató” del auto exilio europeo para traerlo a la campaña con la promesa de “darle algo” en retribución por los favore$ recibido$ durante el proce$o electoral.

¡El regalo! La Secretaría de Relaciones Exteriores (igual que Luis Videgaray en el vergonzoso y desastroso sexenio de Peña Nieto), sin que el Carnal haya tenido en su vida experiencia de política exterior mexicana. Ahí está el pago de la factura. Esto es corrupción, imposición, totalitarismo.

¿Uno más?, va. Rocío Nhale, “Secretaria” de Energía, un pago de favores a quién en su debut le brotó el problema petrolero del país y su consecuencia de perversión: el huachicoleo, que si bien fue heredado de los gobiernos priistas y panistas, en el clímax del desorden se apanicó, shockeó, mostró incapacidad, no sólo para frenar el saqueo, sino para poner en la barandilla ante la autoridad judicial a los directamente responsables: funcionarios de Pemex, desde directores generales 3 o 4 sexenios atrás, fincar responsabilidad penal al espurio líder petrolero Carlos Romero Deschamps, el huachicolero número uno del país y los corresponsables en todas las esferas del sector. Bueno, es tan incapaz la Nhale, que desde que estalló la crisis a la Transformación de 4ª, jamás ha sacado la cara para informar “algo” de los orígenes, causas y efectos del robo de combustible.

Ha sido el “sabelotodo”, la estrella del show, el vocero del Gobierno de México, el narcisista Andrés Manuel López Obrador, quien habla, habla, habla y no convence. Pasaron ya casi 90 días desde el impacto y daños colaterales a consumidores, industriales, comerciantes, transportistas, etc. (por el cierre de ductos) y el ególatra no ha informado cuantos detenidos del huachicolero van… ninguno, sólo infortunados y roba botes de gasolinas, pero las cabezas de los cárteles, gozan de cabal corrupción e impunidad.

Nhale sólo se pasea, acompaña a su Jefe a las infumables “mañaneras”, pero no la dejan hablar. El día que López Obrador no supo responder (casi siempre) una pregunta de reportero, pidió apoyo a Rocío Nhale y como respuesta escuchó “no tengo el dato, señor Presidente” pero se lo hacemos llegar a la prensa a la brevedad” ¡zas!. No estaba enterada de sus asuntos. La Secretaría de Energía (Sener) es cabeza de sector de Pemex, CFE, Instituto Mexicano del Petróleo, etc. y la señora a un encuentro con los medios de comunicación no llevaba datos, apuntes, notas, información. ¿Una funcionaria improvisada? ¡Sí!

Para pintar tal cual el concepto equivocado sobre corrupción que tiene Andrés Manuel a su estilo y visión, déjenme les digo que éste es fenómeno natural, ADN de gobernantes y políticos. Estatus que emana de los partidos políticos, como transfusión cuando a sus huestes los convierten en legisladores, gobernantes, funcionarios públicos y burócratas, sabedores que serán corruptos porque sus actos no tendrán consecuencias. Se robarán los dineros públicos porque nada les pasará. Por el contrario, al siguiente sexenio o trienio, volverán a lo suyo que es robar.

Al respecto, le recuerdo al inquilino de Palacio Nacional, que la corrupción, señala la ONU, socava la democracia y el Estado de Derecho. Esta deshonestidad existe porque las personas que cometen ilícitos saben que no tendrá consecuencias, ni sanción. Hasta aquí el punto de vista de Naciones Unidas.

La corrupción tiene una prima hermana que se llama conflicto de interés, que el diccionario judicial lo define como figura ilegal que vulnera el interés público, ejercido por un funcionario, por el cargo que ostenta.

La consecuencia es que el interés general queda subordinado a mezquina maquinación burocrática traducida en corrupción, traición y deslealtad oficial –que de suyo es delito federal- porque roban o favorecen a “íntimos” con dinero y/o cargos públicos (lucro pecuniario o en especie).

López Obrador, te digo, el conflicto de interés viola los principios morales y éticos de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que debe regir en el servicio público.

Queda claro, pues, lo que representa ambos términos (corrupción y conflicto de interés) y precisamente Andrés Manuel ha caído en esto. Su obsesión por tener el control total del país, como venganza, como psicopatía, lo ha llevado, apenas en dos meses y días de gobierno, a cometer lo que tanto criticó.

Por ejemplo, la cancelación del NAIM, su necedad por rehabilitar Santa Lucía, la venta de todas las aeronaves y vehículos terrestres que por sexenios han movilizado a presidentes del país, es un acto reflejo de prepotencia, arrogancia, soberbia, imposición que desadaptados líderes mundiales han cometido.

Voy a más y reciente: por su capricho y en su afán de someter a México a sus intereses, ha roto el protocolo republicano y quebrantado la autonomía de los poderes de la Unión y de los Estados, al imponer a los 32 superdelegados en cada entidad federativa, transgrediendo la soberanía institucional que representan el Gobernador, su legislatura local. Acto inconstitucional.

En el Congreso de la Unión, cooptó con sus esbirros morenistas y partidos rémora ambas cámaras. De los tres poderes se había salvado el Judicial, pero ahora, esta instancia que en décadas pasadas fue digna de respeto y admiración por su autonomía, López Obrador la está partidizando (Morena) ha roto la credibilidad del único contrapeso que tenía el Ejecutivo Federal.

Recién logró que un morenista llegara a la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de la Rea, para manejar a su antojo las decisiones de este tribunal.

Luego, incrustó otro sujeto afín, como Ministro, que integró en terna con dos militantes más de la vino tinto, ganando la postulación Juan Luis González Alcántara Carrancá.

Pero la gota que derramó el vaso de la incredulidad y parcialidad de López Obrador, es la propuesta para renovar el lugar de una Ministra que pasará a retiro. El tabasqueño en un acto de irresponsabilidad y falta de actitud republicana, puso en la terna a Jazmín Esquivel Mossa, (tal vez el nombre no diga nada, pero sí su relación personal con él), esposa del amigo, asesor, constructor cómplice de Andrés Manuel y de Marcelo Ebrard, el empresario privado José María Riobóo, muy cuestionado, señalado de corrupto y socio del señor López.

Un incalificable conflicto de interés, que a decir del inquilino de Palacio Nacional, “no existe impedimento legal para hacer llegar a Esquivel Mossa a la Corte”. En efecto Andrés, pero rescatando una de tus altanerías en esta deleznable actitud totalitaria, no la olvides, dijiste que Felipe Calderón, expresidente de México, se contrató con una compañía transnacional que vende energía eléctrica a la CFE, ¡que se pasó! que “si no es ilegal, es inmoral”

Bueno, te la aplico en el caso de tu socio y amigo Riobóo. Con tu anuencia podría incrustar a su esposa como Ministra de la Corte. Ahora para ti no hay Conflicto de Interés… A ver, Andrés, reutilizo tu máxima “si no es ilegal, es inmoral”.

¿Se saldrá con la suya?

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)