*¿Quién manda aquí? el mensaje subliminal de Andrés

*Ante las imposiciones y venganza, sólo el Congreso de la Unión puede frenarlo

Por Luis Repper Jaramillo*

lrepperjaramillo@yahoo.com

Dice el refrán popular que “mal empieza la semana a quien ahorcan en lunes”. Y como adagio de esta conseja popular, el lunes 29 de octubre el equipo de transición encabezado por el Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, casi casi se puso la soga al cuello al anunciar (ilegalmente) que se cancelan las obras que construyen el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), por supuestamente, decisión popular, a través de una “consulta” de poco más de 1 millón de militantes, simpatizantes, adherentes y paleros de Morena, que de origen viola varias leyes y reglamentos.

De entrada, Andrés Manuel, “mando al diablo” a la Constitución Política de la República, específicamente al Artículo 35, que a la letra dice (ojo) “las Consultas Populares deben ser convocadas por el Congreso de la Unión a petición del Presidente de la República (en funciones); el equivalente al 33% de los integrantes de cualquiera de las Cámaras del Congreso de la Unión; o los CIUDADANOS en un número equivalente, al menos, del 2 por ciento de los registrados en la Lista Nominal de Electores”

Como puede verse ninguna de las tres obligaciones el tabasqueño respetó. Motu propio lanzó su Consulta, que más bien fue una encuesta partidista (Morena). Él como mandatario electo no tiene facultades para realizar tal sondeo, porque sólo el Presidente Constitucional puede hacerlo a través de la representación popular (Diputados y Senadores).

Aunque en ambas Cámaras, Morena es mayoría, nunca su sumaron a la farsa de su líder, porque nunca se los pidió (los ignoró). Y desde luego, ese millón y pico de “votos”, emitidos en un papel, que jamás tuvo el rigor de una boleta (ninguna instancia oficial lo autorizó, testificó, avaló, supervisó, etc.) por lo que esa papeleta no tiene ningún valor legal. Además se comprobó, miles de personas votaron hasta en 4 ocasiones, en diferentes mesas receptoras, lo que el vocero de AMLO, Jesús Ramírez Cuevas, en un disparate justificó esta “trampa”, diciendo que fue por error del sistema, de la base de datos que no estaba preparada para detectar el doble voto (fueron 4 Jesús) Finalmente, ese resultado emitido por poco más de 1 millón de morenistas, no es el 2 por ciento de los de los 88 millones 700 mil mexicanos registrados en la Lista Nominal de Electores, en poder del INE.

Por todo lo anterior, la farsa de “Consulta Popular” impuesta por Andrés Manuel es absolutamente ilegal, anticonstitucional y políticamente incorrecta. Un acto de engaño y de revancha en contra de la democracia, la ética y moral política; un capricho de quien desconoce vergonzosamente la Constitución Política Mexicana.

Además, el “Presidente Electo” (ya lo pongo entre comillas), violó otro precepto legal, la Ley Federal de Consulta Popular, en su Artículo 5º, que señala: “sólo temas de trascendencia nacional podrán ser votados por una Consulta; la trascendencia de éstas será calificada por la mayoría de los legisladores presentes en cada Cámara” (diputados y senadores). ¿Qué tal?

¿Recuerda usted si Andrés Manuel convocó o reunió a diputados y senadores para sustentar su farsa? Desde luego que no. Se fue por la libre y lo más lamentable ninguno de los 628 “legisladores” de todos los partidos, dijo pío, o esta boca es mía, para refutar, rechazar y desconocer esa “Consulta” por lo que todos son cómplices por afinidad, omisión o corrupción del capricho del tabasqueño al echar por tierra las obras del NAIM…como lo dijo en campaña. ¿Revancha, “quién manda aquí”, “me canso ganso” y/o soberbia?… TODAS.

¡Cuidado!, ¡Alerta mexicanos! Si esto hace López Obrador cuando aún no es Presidente Constitucional, que demonios debemos esperar 129 millones de ciudadanos a partir del 1 de diciembre.

Ya hemos experimentado en cabeza ajena lo que no debemos permitir, regímenes dictatoriales como los de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en Venezuela: Anastasio Somoza y Daniel Ortega, en Nicaragua. Evo Morales, en Bolivia; Augusto Pinochet, en Chile. Rafael Videla y Humberto Viola, en Argentina, entre otros en nuestro hemisferio… pero al paso que vamos y por las locuras de Andrés Manuel, no debemos perder de vista esa tendencia que viene arrastrando a partir de su triunfo electoral el 1 de julio, de violentar sistemáticamente la Constitución, leyes y reglamentos; pasando por alto (al diablo las instituciones) las instancias legal y socialmente constituidas que nos han dado patria, soberanía y ciudadanía.

Nadie, que se jacte de demócrata y esgrima la filosofía y legado del Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, puede erigirse en todo poderoso, “quién manda aquí”, “me canso ganso” como sistema y estilo de gobernar.

Mientras habla de austeridad, cero corrupción e impunidad, palabras que suenan huecas, él se burla de leyes, reglamentos e instituciones acomodando a sus intereses personales la vida política y social del país.

En tanto critica a quienes por su esfuerzo han hecho fortuna legal, son exitosos, crean empleos, son productivos, sostienen la economía del país, invierten por y en México, de un plumazo echa por tierra un proyecto de infraestructura transexenal, de modernidad e imagen internacional, por el sólo capricho y revancha de hacer sentir su mano y poder.

López Obrador no admite y menos acepta el éxito de otros. Cree que quienes usan traje, auto del año, viven bien, son corruptos, tranzas, al grado de llamarlos “delincuentes de cuello blanco”, comparsas de “la mafia del poder”… En pocas palabras Andrés Manuel López Obrador es clasista, discrimina a los triunfadores, en un equivocado y soberbio concepto de que la cultura del esfuerzo, necesariamente es dañina para su visión de Estado.

¡Cuidado! La decisión más reciente, la del aeropuerto, es una pésima señal, no sólo a los mexicanos, sino al mundo, de que todos, absolutamente todos debemos someternos a la voluntad del Presidente (cuando lo sea el 1 de diciembre), “quien manda aquí” más claro, ni el agua.

No fue casual que en el mensaje en vídeo que dio luego de “su triunfo” en la farsa y/o Consulta Popular, tuviera en la mesa a la vista de quien lo observó, el libro “Quién manda aquí” La crisis global de la democracia representativa, en coautoría el ex presidente español, Felipe González, que de manera subliminal quiso advertir que él manda.

Seguro no ha leído el texto, pero lo aprovechó para demostrar quién decidirá a partir del 1 de diciembre “motu propio” los destinos del país, ignorando a las instituciones y a los otros dos poderes de la unión, tal cual hizo con su encuesta aeroportuaria, y/o recordando sus actitudes como eterno candidato presidencial “lo que diga mi dedito”

Decía el Maestro Don Jesús Reyes Heroles (el único priista digno), “en política lo que parece es”, y esa portada del libro es el mensaje que sabía veríamos los mexicanos, para indicar que las cosas se harán a su manera.

Cuando la cancelación del NAIM argumentó que las obras eran producto de la corrupción, doy el beneficio de la duda, actitud clasista. Los inversionistas son sus enemigos, había que quitarles el control del mega proyecto, porque se apoderarían no sólo de la terminal, sino de los terrenos aledaños. En consecuencia, para López Obrador, todo empresario que desee invertir en obra pública, privada y social lo hará con dinero sucio.

Entonces, por qué no esperó a protestar constitucionalmente como presidente para emprender una “cacería de brujas” –así lo entiende- y detectar dinero lavado y cómplices oficiales como Peña, Ruiz Esparza, Hinojosa Cantú, Slim Helú, y otros, entonces sí sería un ejemplo de rectitud y de anticorrupción, en los hechos y no sólo en el protagonismo de la campaña electoral, del discurso político y del lavado de cerebro a quien aún cree en él.

Pasado el huracán, como calificó la inconformidad de los inversionistas tras la decisión, recibió a dos empresarios en la casona de transición, a Guadalupe Phillips Olmedo, Directora General de ICA y a Alberto Pérez Jácome Friscione, Director General, de Grupo Hermes Infraestructura, involucrados en la construcción del nuevo aeropuerto, y según ellos, se acabaron los enfrentamientos… Ajá, dicen que una golondrina no hace verano; y si a dos convenció no son todos los inversionistas de la obra.

Utilizando o manipulando a algunos medios de comunicación –como es su estilo- López Obrador alharaqueó que está resuelto el problema con los adinerados, pero no es así. Aun los líderes de la CONCANACO, COPARMEX, CCE, entre otros disienten y rechazan la actitud del próximo presidente de México. Nuevamente el tabasqueño quiere salirse con la suya, pero la tragedia aún no termina.

Estamos a escasas 4 semanas de saber y padecer cómo será, al menos el inicio, el sexenio lopezobradorista, quien tiene como costumbre irse por la libre.

Me sorprende que ante tantos desaciertos, imposiciones, errores, caprichos y actos de venganza, el Congreso de la Unión, nuestra única y última defensa ante el autoritarismo y unilateralismo en decisiones de López, estén pasivos, callados, cómplices… ¿Qué no el Legislativo es el contrapeso político y gubernamental por malas imposiciones de otro poder?

Son ellos quienes representan a la sociedad y defensa del ciudadano. No lo digo por el tema del NAIM, sino por las actitudes, revanchismos, imposiciones, violaciones a la Constitución y leyes que viene cometiendo el próximo jefe del ejecutivo, a quien si no le ponemos y le ponen un hasta aquí, creerá y sentirá que “también un pajarito le habla” y caiga en la tentación de copiar estilos de gobernar como en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Guatemala.

Diputados y Senadores tienen la obligación de leer, analizar y actuar contra quien sigue creyendo ser el mesías, el aun candidato. Están a tiempo de frenarlo o ser cómplices de un totalitarismo que podría desembocar en dictadura, si continúan pasivos, indiferentes, indolentes, comparsas y hasta cómplices. No votamos por ellos para calentar y dormir en curules y escaños.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)