POR ELEAZAR FLORES

ABSURDO-. No es la primera vez, mejor dicho ha sido una constante del actual presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, actuar en contra de los uniformados del país y proteger a los delincuentes que insultan, agreden y hasta matan a soldados, marinos y policías.

No alcanzaría esta entrega para enlistar lugares y hechos delictivos en los que los elementos de las fuerzas armadas han sido insultados y humillados por los rufianes delincuentes, organizadores de marchas y eventos para extraer gasolina de los ductos, como sucedió el viernes de la semana pasada enTlalhuelilpan Hidalgo, con un saldo de 94 fallecidos, hasta ayer.

Lo absurdo es que el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos Luis Raúl González Pérez ha solicitado que se le rinda un informe en torno a los sucesos de Tlalhuelilpan para ver si los soldados, marinos o policías actuaron en forma indebida. El burgomaestre debería enterarse de todos los yerros institucionales que vienen cometiendo.

En el noticiero estelar nocturno de Imagen Televisión Ciro Gómez Leyva se encargó de refrescarle la memoria a la CNDH, citando fechas y hechos irrefutables. Casos recientes fueron los de los huachicoleros de Puebla donde los enfurecidos parroquianos agreden y humillan a los soldados e incluso destruyeron  vehículos de los mílites, que esto pude ser lo menos grave.

También el propio Ciro dio seguimiento desde el reclusorio y después cuando logró su libertad un joven soldado que fue encarcelado injustamente, aduciéndole haber disparado en contra de los civiles. Hay decenas de ejemplos, en Guerrero por ejemplo, donde los uniformados han enfrentado desarmados a grupos delincuenciales, éstos sí bien armados.

El caso Tlalhuelilpan está tan claro como el fuego que provocó la muerte de 94 personas y medio centenar de heridos. Hechos como éste no son para tomar partido pero procede la pregunta ¿si los vecinos no se dedican o dedicaban al huachicol, cómo le hacen para hacerse de un momento a otro de bidones, garrafas y hasta tambos con capacidad de 20 a más litros?.

Estos tampoco son hechos para fustigar a priori a los uniformados, quienes en forma heroica escuchan estoicos insultos de los robadores de gasolina. ¿Cómo exigir que los uniformados detengan a la turba de llenadores de garrafones?. Sería bueno preguntar a Raúl González Pérez, -que fue incapaz de resolver el “caso Colosio” en la década de los noventas-, si conoce Tlahuelilpan.

Boletinar recomendaciones desde el escritorio es lo más cómodo pero mejor sería empolvarse ropa y calzado para ir a los lugares de los hechos pues cometerían menos yerros los de la CNDH.

¿Los militares no tienen derechos humanos para la CNDH?.