Eleazar Flores

URGE UN ALTO-. Desde iniciado el proceso pero sobre todo la última semana, sectores sociales de peso por medio de sus representantes o voceros, llaman a partidos y candidatos presidenciales a desempeñarse en ambientes cordiales y pacíficos pero nada, siguen perdiéndose vidas.

Partidos y candidatos siguen compitiendo para ver quién ofrece más.

La Conferencia del Episcopado Mexicano, CEM, diversos organismos privados y el domingo la Secretaría de Gobernación, invitan a partidos y candidatos hacer propuestas en sus campañas proselitistas en lugar de concursar para ver quién o quiénes ofrecen más y más “ganchos”, principalmente a jóvenes con becas y adultos mayores con bonos.

El cardenal primado de México Carlos Agiar Retes amplió su petición a la clase política gobernante para imprimir más transparencia y menos corrupción a sus tareas cotidianas, dado que la concupiscencia y la impunidad son los fenómenos que más lastiman al pueblo. Ni por equivocación hubo respuesta oficial al punto de vista del cardenal mexicano.

Los diversos organismos empresariales representados en su órgano cúpula, el Consejo Coordinador Empresarial, CCE, han reiterado la misma postura de más propuestas y menos pleitos en el lenguaje de los partidos y candidatos. No dan nombres pero por el monitoreo de sus dichos y hechos, los dueños o administradores del capital se referirán a “ya sabe quién”.

Da la casualidad que ni las quejas contra la corrupción gubernamental ni las directas o indirectas contra partidos y candidatos han tenido respuesta ni para el purpurado católico ni para los empresarios, no obstante que su influencia en sus respectivos campos de acción de todos los sectores sociales, son indiscutibles.

Parece ser que los denunciantes están chiflando en la loma, lo que es muy grave en este tiempo en el que la sensibilidad oficial debería estar a flor de piel para contesta a través de los medios de comunicación, a las quejas de gente tan de peso.

Sobre todo cuando la Confederación del Episcopado Mexicano señala que “corrupción e impunidad en el país son de escándalo”. Conste que una opinión de esta dimensión no la da un cardenal tan de mala fama como Norberto Rivera Carrera sino alguien que además de su jerarquía entre la clerecía mexicana, se le conoce su cercanía y confianza con el Papa Francisco.

En cuanto al llamado del secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida, debe reconsiderarse por tratarse del “responsable de la política interior” dirán los colegas que cubren la fuente, pero el peso de su dicho es por el mes y medio que falta para la celebración de las elecciones presidenciales más competidas. Podría ser tarde pensarlo dos veces.