CIUDAD DE MÉXICO.- Ya comenzó la transición, la cual será la más recordada por pasar de la tersura a los roces por dos temas en específico: Elba Esther Gordillo y el Nuevo Aeropuerto.

El presidente de la República, Enrique Peña Nieto y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, dieron un mensaje conjunto tras la reunión de sus gabinetes esta tarde en Palacio Nacional.

Todo comenzó bien.

El primer mandatario manifestó al tabasqueño la voluntad de su gobierno de proveer las herramientas y la información necesaria al nuevo gabinete para comenzar a trabajar sin trabas a partir del 1 de diciembre.

Por su parte, López Obrador celebró lo institucional de este cambio de gobierno, el cual aseguró que emana a partir de la voluntad del pueblo en las urnas y reconoció el apoyo incondicional de Peña Nieto, por lo cual reafirmó su apoyo a la actual administración hasta su último día.

Sin embargo, llegó la ronda de preguntas por parte de la prensa y los primeros roces entre el presidente electo y al actual mandatario quedaron de manifiesto.

Se les cuestionó sobre la reaparición de Elba Esther Gordillo y el futuro de la reforma educativa, quedando claras las posturas de ambos personajes.

Peña Nieto se limitó a decir que la libertad de la maestra será impugnada en su momento por la Procuraduría General de la República (PGR) y defendió su reforma, al asegurar que genera las herramientas necesarias para una educación de calidad.

Mientras tanto, López Obrador aseguró que se debe respetar el derecho de la maestra a participar en la vida pública nacional y prometió no intervenir en la vida interna de los sindicatos, dándole manga ancha a la ex líder sindical para recuperar su lugar en el SNTE.

Además, el tabasqueño asestó el primer golpe fuerte al asegurar que la reforma educativa será cancelará y de paso, rechazó que Gordillo trabajará para el gobierno durante su administración.

Sobre si la liberación de Gordillo fue un fracaso para su gobierno, el presidente Peña negó tal afirmación y aseguró que el historial de la maestra es conocido por todos, pero se dijo respetuoso de las decisiones del poder judicial.

En cuanto al fiscal general, ambos presidentes aventaron la bolita sobre la iniciativa al Senado de la República, quienes son los responsables de sacar el tema a debate en la siguiente legislatura, la cual comienza el 1 de septiembre.

Finalmente, salió a relucir el tema del Nuevo Aeropuerto, el cual detonó el choque entre ambos presidentes por primera vez en esta esta etapa de transición.

Por un lado, Peña Nieto defendió la obra y dijo que continuará como se tenía previsto al ser una palanca de desarrollo para el país. Sin embargo, reafirmó su respeto a la consulta que lanzará el equipo del futuro gobierno para el mes de octubre.

Ante dicha respuesta, López Obrador defendió su consulta de manera beligerante, como si estuviera en campaña y aseguró que será el pueblo el que decidirá si sigue la obra o se da paso a dos pistas en la Base Aérea de Santa Lucia, pues «la gente no es tonta y merece participar en el tema».

López Obrador dejó por un momento la institucionalizad y aseguró que la economía de México no será más un tema exclusivo de los tecnócratas, frase que no fue muy bien recibido por parte del gabinete peñista, formados en dicha doctrina.

Luego de una par preguntas más y sobre los mismos temas, el tabasqueño recobró la calma, mientras que el presidente Peña, un tanto molesto, reitero su compromiso para que la transición avance de forma respetuosa.

Finalmente, culminaron su mensaje con un apretón de manos.