Candidato im-PRI-sionante

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LO TRABAJAN.- Mientras los “frentistas” azules y amarillos destrabajn desacuerdos internos para aterrizar sus ideas aliancistas que les permitan sacar a la persona que los encabeza en la lucha presidencial del 2018, el dueño de MORENA sonríe y el PRI busca con lupa nuevo abanderado.

Los sismos hicieron cambiar de planes a todos, incluyendo a los 5 priistas que reveló Gamboa.

DESGASTE PÚBLICO.-Tanto bases panistas como perredistas aceptan el acentuado desgaste de sus dirigencias por la forma en que conciben o interpretan las reglas para sacar a la persona que los representará en la lucha presidencial del 2018; todo por la abundancia de prospectos tan disímbolos que casi llegan al antagonismo, ejemplos: Zavala-Anaya-Moreno en los azules.

En la divisa amarilla la lucha no es menor pues ya sin los moreno-perredistas como el matrimonio Bejarano-Padierna, ahora se libra entre los “chuchos” con Alejandra Barrales como dirigente formal, ante los demás dirigentes de tribus. A los primeros los salva la segura candidatura de Miguel Ángel Mancera, enemigo número uno de los azules con Ricardo Anaya a la cabeza.

El desacuerdo en grado superlativo absoluto de las fuerzas azules y amarillas estriba en dos nombres, o Ricardo Anaya para la cofradía azul o Miguel Ángel Mancera en la tribu amarilla. Nadie en su sano juicio aceptará que llegado el momento, los azules le levantan la mano a Mancera o los amarillos a Anaya en caso de que alguno de ambos logre la investidura.

El considerando anterior no es cosa menor pues el plazo partidista para lograr esa posible alianza se tiene que oficializar este domingo 8 y notificarla al INE, no hacerlo sería igual que el ofertorio partidista de donar recursos a damnificados pero el calendario ya se los impide, cuando menos con la ortodoxia legal que hubiera sido la ideal. Margarita Zavala atisba todos los movimientos.

PRI.- Altas esferas de élite tricolor, pendientes de los movimientos de todos los partidos, ahora hacen una nueva tarea consistente en pulsar nombres de tres o cuatro personajes, dos de reconocida militancia y dos más externos, que llegado el momento de la gran decisión “unipersonal” pero consensada, puedan abanderar la candidatura con posibilidades de éxito.

Esa pulsación la hacen con la mayor confidencialidad pero al mismo tiempo ante opinadores de peso de los sectores económico, académico y gremial, con la sugerencia de tomar en cuenta tres aspectos infaltables en este orden de importancia: calidad moral, buena fama pública y competitividad, esto último para garantizar el triunfo dentro de 8 meses.

Nadie del alto círculo político aceptará estar haciendo este trabajo cuyos resultados se entregarán a su superior a finales de mes.

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