RÍO DE JANEIRO.- Brasil ya votó y la ultraderecha gobernará el país más grande de América Latina, a despecho del candidato postulado por el ex presidente Luis Inacio Lula da Silva.

Como en México con Andrés Manuel López Obrador, de nada sirvió la campaña contra Jair Messias Bolsonaro, quien según sus críticos encarna al político autoritario, racista, machista, homófobo.

Un personaje, en fin, con los peores valores retrógrados.

A reserva de conocer los resultados 20 por ciento de las casillas, el derechista lidera con 47.6 por ciento de los sufragios, muy lejos del 27.4 por ciento de Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT).

Pese a su gran ventaja, muy superior a cualquiera de las encuestas difundidas en víspera de las votaciones, Bolsonaro deberá revalidar su triunfo en un segunda vuelta el próximo 28 de octubre.

Los expertos dan por descontada su victoria, pues se requeriría un cambio radical para aupar al representante de la izquierda, y lo previsible es la incorporación de más simpatizantes.