Barcelona: Entre el terror y la indignación

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Por supuesto las imágenes difundidas casi en tiempo real en todo el mundo del atentado terrorista en Las Ramblas de Barcelona, reivindicado por el Estado Islámico provocaron indignación, terror y estupor al ver hasta dónde puede llegar el fundamentalismo religioso, ideológico, político o de cualquier origen.

Abatidos los responsables, la mayoría, las culpas se adjudican en diversas direcciones y matices; recién ayer me compartieron un video de un sacerdote que en su homilía, además de rezar por las víctimas convocaba a denunciar la responsabilidad de la alcaldesa de Barcelona -Ada Colau- por negarse a colocar barreras preventivas en “las zonas donde hubiera gente paseando, sobre todo en calles peatonales”.

Si bien toda opinión es respetable, en lo personal me parece que la oleada de atentados terroristas que está encarando el mundo occidental tiene orígenes mucho más complejos; en tal sentido Guadi Calvo, escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asía Central -con quien tengo el privilegio de mantener un intercambio epistolar-; adjudica responsabilidades mayores a lo que él denomina “Trío de las Azores”, integrado por José María Aznar, George W. Bush y Tony Blair, gobiernos subsecuentes y a la monarquía Saudita. En tal sentido, me permito compartirles el reciente análisis sobre el tema de Guadi Calvo:

“Es la caterva de políticos occidentales la que le han permitido a Arabia Saudita y Qatar, fundamentalmente, seguir inoculando el odio y el fanatismo wahabita, vía las multitudes de mezquitas y madrassas, que con sus grandes fortunas han establecido a lo largo de la geografía del Islam. En Pakistán y Afganistán para 1986, el wahabismo era prácticamente desconocido y las políticas sauditas lograron instalarlo borrando del mapa a escuelas como el sufismo que son la síntesis más acabada de la paz. Desde  las orillas paupérrimas del Níger hasta las paradisiacas playas de Bali, sino también en cada uno de los barrios marginados de Europa en los que recala la lacra (dixit Nicolás Sarkozy) de los inmigrantes y refugiados de aquellas geografías, que sedientos de esperanzas creen que van a encontrar en las antiguas metrópolis todo aquello de lo que  han sido despojados”.

“El wahabismo está presente cargado de recursos financieros y con la aquiescencia de occidente en toda Europa, pero claro, a la indigna dinastía saudita, esto no lo sale gratis, sino que lo pagan y bien pagado con cifras espeluznantes que transfieren a las grandes potencias fabricantes de armas, que son las mismas que después se tiran de las barbas, cuando en un metro de Bruselas, un bistró de París o un paseo de Barcelona, quedan amontonados decenas de cadáveres de ciudadanos, en estos tiempos simples consumidores”.

“El ataque del último jueves difiere, peligrosamente, de los últimos producidos en Londres o el de Berlín, Estocolmo e incluso Niza, donde se fundó esa nueva tendencia de ataques low cost, para el que solo hay que tener una tarjeta de crédito y un carné de conductor, para alcanzar el Firdaws, el jardín donde moran los mártires, después de arrollar unos cuantos infieles en nombre de un Allah, demasiado parecido a Salmán bin Abdulaziz, el rey de Arabia Saudita. Ahora ya solo alcanzaba con eso un espontáneo que salte al ruedo y acelere contra la multitud inadvertida. En Barcelona hubo una organización previa, con varios componentes a los que el Mosso d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, se encargo de acribillar con odio y cuidadosamente en Cambrils, Tarragona, a unos cien kilómetros al oeste de Barcelona, después de otro fallido atropello masivo”.

“Una célula que vaya a saber cuánta metástasis ha hecho en el cuerpo enfermo de Europa, y cuanta cobertura le podrá dar al único sobreviviente de la tragedia del jueves, el marroquí Younes Abouyaaqoub -abatido finalmente- un  vecino “tímido, tranquilo y reservado” de Ripoll, Gerona, que si apenas tenía 8 años cuando la banda terrorista de las Azores inició la devastación de su mundo y por lo que se ve también del nuestro. Europa sabe que está plagada de Abouyaaqoub, dispuesto a vengar las matanzas de sus hermanos musulmanes, y que luchar contra ellos es casi imposible. Organizados o de manera espontánea estos ataques se repetirán en cualquier sitio, en cualquier momento. Y nada tiene que ver si el Daesh finalmente sea derrotado, en Siria e Irak”.

“Últimamente escribir sobre ataques terroristas en Europa se está convirtiendo en una tarea muy sencilla. Como en muchas planillas de fórmula, solo es cambiar la fecha, el lugar, los nombres de los protagonistas y el número de víctimas, por lo demás es todo igual. Por lo general jóvenes que o bien ya tienen dos o tres generaciones de inmigrantes en Europa, o ellos mismos han llegado siendo niños junto con sus familias de algún remoto lugar de ese oscuro mundo que queda más allá de las fronteras de la Unión Europea, o bien sea desde el profundo corazón de Bangladesh o apenas cruzando los escasos 15 kilómetros del estrecho de Gibraltar, las míticas Columnas de Hércules o la arábiga Bab el-Zakat  (Puerta de la Caridad), a veces el sarcasmo de la casualidad se parece demasiado a una burla”.

“Tras los hechos de Barcelona, dos nuevas acciones terroristas parecen haberse fuera del mundo islámico, la primera fue en la ciudad  finlandesa de Turku, al oeste de Helsinki, este viernes en horas de la tarde en proximidades de la céntrica la Plaza del Mercado. Un  comunicado policial informó que efectivos de la fuerza detuvieron a un hombre tras herirlo de un balazo en la pierna, después de apuñalar y dejar heridas a ocho personas de las cuales dos han muerto. A pesar de que la policía finesa no confirmó que el ataque pueda ser considerado como una acción terrorista, se sabe que el joven apresado es nacido en el exterior y poco antes de los apuñalamientos se escuchó en varias oportunidades el grito de Allah akbar (Allah es grande)”.

“Un caso similar sucedió en la siberiana ciudad de Surgut, a 2 mil 900 kilómetros al este de Moscú, donde un joven de 17 años apuñaló a ocho personas en plena calle el sábado por la mañana, y al que la policía mató. Por la tarde como es usual la agencia, Amaq, órgano de difusión del Daesh, en la red Telegram, informó que los sucesos de Surgut, habían sido realizados por Daesh. Mientras que otras fuentes informan que el joven sufría ciertas alteraciones mentales, por lo que no se puede confirmar fehacientemente el carácter terrorista del incidente. Si bien ninguno de los atacados ha muerto, dos de ellos están internados con heridas de gravedad”.

“Ese mismo sábado en horas de la noche la policía debió evacuar la estación de la ciudad de Nimes, en el sur de Francia, tras la denuncia de hombres armados, generando escenas de pánico colectivo en las calles aledañas a la terminal ferroviaria. Aunque posteriormente, las autoridades informaron sobre una falsa alarma”.

“En poco más de 48 horas el mundo fue sacudido por cinco posibles atentados en Barcelona, Cambrils, Turku, Surgut y Nimes, que en cantidad de daños poco representa contra el último ataque de Boko Haram, en Nigeria donde  cerca de  30 personas murieron y otras 83 resultaron heridas en un triple atentado suicida este último martes en la localidad de Mandari. Aunque ya sabemos en estos casos no clasifican para el dolor, las velas y las flores”.

“Los líderes de Europa y Estados Unidos han sido los responsables de los centenares de miles de muertos que asolan el mundo desde 2003, por ser generosos, por lo que ver a estos mismos gobiernos solidarizarse con las víctimas del terror solo puede dar asco”.

Como se advertirá, los fundamentalismos que dan origen a actos terroristas que cobran víctimas inocentes en buena medida son respuesta a los fundamentalistas del dinero, el petróleo y los intereses geopolíticos ….

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

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