Por Eleazar Flores

VIVOS LOS QUEREMOS-. Imposible no solidarizarse con madres, padres y familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos; pero tampoco debe ignorarse que al amparo de esa búsqueda totalmente legítima, se han cometido agresiones y abusos, hasta con pérdida de vidas.

Con o sin justificación se dirá que los desmanes no los cometen los familiares de los estudiantes y más vale creerles pues de lo contrario la parcial CNDH se lanzaría contra los discrepantes desde ya.

¿DONDE ESTARÍAN?-.Recordando y recurriendo al estilo del maestro Carlos Alazraki que semanalmente en El Universal  lanza una o más preguntas a equis funcionario o personaje público, proceden algunas interrogantes que por elementales parecerían ingenuas, pero con el afán de lograr un objetivo hasta hoy negado, se justifican. Van para los familiares de los 43.

Desde el 26 de septiembre de 2014, fecha del fatal hecho de Ayotzinapa, han pasado mil 460 días y es la hora en que, detalles más detalles menos, sólo se sabe la “verdad histórica” que en su momento dio el entonces cansado procurador general de la República Jesús Murillo Karam, misma que ni madres, padres ni demás familiares de los normalistas aceptaron ni creyeron.

Lo elemental de la pregunta a plantear es, suponiendo que los jóvenes normalistas vivieran, ¿Dónde están, quiénes les está dando alimentación, techo y ropa durante esos mil 460 días que han transcurrido?.  La manutención en general es o sería costosa durante tanto tiempo para tantos estudiantes. La pregunta parece pueril pero no es tanto.

Otra interrogante más; durante los cuatro años ¿no habría sucedido alguna indiscreción de parte de alguien de los normalistas o de los pagadores de alimentos, ropa y techo, como para que trascendiera el lugar donde se encuentran?. No crea que es fácil guardar secretos, máxime  en este tiempo de medios de comunicación fáciles de adquirir y manejar.

Para esta entrega las preguntas son de vital importancia y si hubiera respuestas, mucho mejor.

Conste que no se llego a terrenos de la competencia, o no, de tal o cual nivel de gobierno para haber atendido de inmediato la desaparición de los normalistas, no obstante que es del dominio casi general que la primera instancia debió haber sido la municipal, ligada al matrimonio Abarca y después la estatal. Pero como municipio y estado los gobernaba el entonces fuerte PRD, ni modo.

De ninguna manera se exculpa al gobierno federal, a quien muchos culpan hasta de los temblores, lo que pasa es que las instancias y competencias legales existen, así las ópticas partidistas nublen ese ángulo, por lo que en adelante, a esperar solución de la cuarta transformación.