DIFUSIÓN DISCRETA-. Por ¿motivo$? Que se desconocen, u oficios de excelencia de prensa de la presidencia de la república, no se hizo tanta alharaca en medios electrónicos de comunicación, de la rechifla al presidente Andrés Manuel López Obrador la noche del sábado pasado.

En la inauguración del estadio de beisbol de los Diablos Rojos del México de don Alfredo Harp Helu, todo iba bien hasta que habló AMLO por laaargos tre minutos, suficientes para recibir una rechifla que aumentó de volumen cuando dijo que de entre la porra seguro había algunos fifís.

Ignoro si todos pero los principales medios impresos de la capital del país sí incluyeron en primera plana la nota o cuando menos la entrada de dicha rechifla, suceso que el mandatario hubiera aprovechado para invocar a la unidad, pero no, a cambio volvió a criticar a los fifís y a los de la mafia del poder, lo que demuestra, una vez más, su reacción indebida ante la adversidad.

Con bombo y platillo y con inusual anticipación, -a diferencia de la intempestiva visita nocturna del yerno de Trump la semana pasada-, se anunció la presencia de López Obrador a inaugurar el flamante estadio de beisbol del icónico equipo capitalino los Diablos Rojos del México, sabedor todo mundo, de la afición presidencial por el rey de los deportes.

Obvio que del viernes a la fecha hay innumerables sucesos acerca de los cuales se puede escribir pero no todos los días se inaugura un estadio y será difícil que el mandatario vuelva a asistir a una inauguración, por lo que se hace obligado subrayar su comportamiento indebido ante una afición seguramente no solo ajena sino harta de la política de antes y de ahora, o de algunos políticos.

Rechiflas a políticos y a mandatarios de nuestro país tal vez sean pocas pero inolvidables, destacando entre ellas la que se llevó el presidente Gustavo Díaz Ordaz cuando inauguró la XIX novena olimpiada en el estadio de Ciudad Universitaria, explicándose el hecho por la frescura de los fatídicos hechos estudiantiles del 2 de octubre…”no se olvida”, coreaban los muchachos.

También la rechifla contra el presidente Miguel de la Madrid Hurtado el 29 de junio de 1986 al acudir a inaugurar la XIII edición del campeonato mundial de futbol, hecho registrado en el recién inaugurado Estadio Azteca. La explicación dada por los analistas la adjudican a la tibia actitud del presidente De la Madrid ante los funestos acontecimientos del temblor de 1985.

Dado que al padre de la cuarta transformación se le pasa o perdona todo, incluyendo errores de su gabinete, la rechifla sabatina ahí quedará, júrelo.