RASERO DIFERENTE-. Ignoro si algún día rectifique el presidente electo pues con eso de que le perdonan todo ni modo. Las “benditas redes sociales” que él bautizó así tras conocer su triunfo el primero de julio, hoy callan ante sus yerros o cuando menos contradicciones casi diarias.

Los medios, de opinión distinta al tabasqueño ya se acostumbran a ser calificados por él como “prensa fifi”, que traducido a la clase política equivaldría a la “mafia del poder”.

Imagínese que el presidente Peña Nieto calificara de fifi a la prensa que lo cuestiona, seguro ya estaría siendo vapuleado por esas redes sociales filopejistas, manejadas desde algún lugar de la capital del país por suponemos quién. Hoy estas redes sociales guardan un silencio sepulcral ante los desencuentros que se provoca el propio presidente electo.

Un solo botón de muestra: cuestiona el vuelo que se le dio en la prensa a la boda de su sempiterno jefe de prensa de César Yáñez, olvidando el mandatario que por la cobertura que se dio al “austero” evento, salió en una decena de páginas de la revista internacional Ola. El evento fue presumido, no ocultado por lo que ni necesidad había de estar buscando.

Lo de la posible enfermedad y tratamiento que se le dio al tabasqueño, salió de “fuentes cercanas” del presidente electo, según escribió el columnista Carlos Loret de Mola, quien goza de credibilidad. Imposible que el autor de “Historias de Reportero” haya inventado algo tan delicado acerca de una persona tan de actualidad.

RUIZ ESPARZA-. Por más que se le busca, no se encuentra una tarea bien hecha del secretario de Comunicaciones y Transportes Gerardo Ruíz Esparza, fuera de instrumentar el cumplimiento de las reformas de telecomunicaciones que cristalizan la desaparición de tarifas de larga distancia. El éxito se debe a que en esta tarea no hubo obra material a ejecutarse.

El Tren Interurbano México-Toluca y la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de Texcoco llevan rezago del 40% el primero y del 70% el segundo, estimativamente, según la mayor parte de reportes difundidos en medios y entregados a funcionarios del futuro gobierno. Además de un in cremento mayor al 50 % del costo inicial de dichas obras.

Eso no es todo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos boletinó el miércoles pasado que la SCT y por ende su titular, son los culpables de los fatales hechos ocurridos hace más de un año en la autopista México-Cuernavaca, mejor conocido como la “operación socavón”.

Si cree que esta acusación directa hará que Ruíz Esparza renuncie ni lo espere. Ahora que la culpa de que siga es de otra persona.