Por Eleazar Flores

SI, SOY FÍFÍ-. Si discrepar de pensamientos, dichos, arengas y declaraciones del presidente electo Manuel López Obrador es ser fifi pues ni modo lo soy, y deduzco que muchos compañeros del medio también lo serán así no lo confiesen públicamente. Sin embargo pasa algo preocupante.

¿Dónde están los de las benditas redes sociales que hoy podrían cuestionar los dichos de AMLO, así como en campaña su evidente activismo hicieron posible su triunfo?.

CONTRACORRIENTE-. Dudo que haya alguna persona valiente dentro del grupo de la “cuarta transformación”, o viceversa, que tenga la decisión de advertir al presidente electo que, salvo su persona, gente pensante y madura del sector privado desmiente que el país esté en bancarrota como afirma el tabasqueño. Organismos financieros internacionales opinan bien de México.

Dentro del equipo AMLO todo es aprobatorio como era de esperarse, senadores y diputados federales.  Martí Batres, el senador toperware”, busca la manera de justificar dichos del presidente electo, igual que su colega Ricardo Monreal. Del líder de los diputados Mario Delgado, ni dudarlo, emplea la mínima oportunidad para elogiar todo lo que su jefe diga.

El empleo de un correo electrónico del senado para apoyo masivo al presidente ya fue cuestionado y borrado, dado que senadores de otros partidos desaprobaron el hecho.

Gustavo de Hoyos, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, organismo cúpula que  representa  cámaras como COPARMEX, CANACINTRA, CONCANACO y demás, contradice al presidente electo. Asegura que “el país no está en bancarrota, está en equilibrio”, pues el presidente Enrique Peña deja una buena capacidad de maniobra”.

¿Será posible que todos los declarantes de la no bancarrota estén equivocados?, mire que se trata de gente de poder económico, y seguramente hasta político en algunos casos, que están mejor enterados que muchos de nosotros de la capacidad económica del país donde tiene sus inversiones trabajando, sus empresas produciendo y generando empleos.

Lo malo de todo este momentum y desencuentros, no son los ataques del presidente electo a la prensa y a quienes piensan diferente a él, sino que sus dichos ya tienen el peso del cargo, que llegan no solo a todo México, también al extranjero, asiento de muchos países con los que el nuestro tiene convenios comerciales, a mediano y largo plazo.

¿Qué pasaría si el presidente Peña “resbalara” con algunos pronunciamientos fuera de lugar como lo está haciendo su sucesor?. Seguro las redes sociales ya lo hubieran destrozado, y los medios tradicionales de comunicación no se hubieran quedado atrás. Lo que pasa es que en el adviento del nuevo tlatoani todo se perdona e incluso hasta se festeja, pero los mercados no.