¿MUCHO?-. Imposible adivinar la reacción popular, respecto al llamado del presidente Andrés Manuel López Obrador acerca del llamado hecho ante el gobernador campechano Alejandro Moreno a saludarse como en las misas, dándose el saludo de la paz.

Aprovechando el llamado en ese ambiente pacifista, el tabasqueño debería dar saludo similar a las madres de familia necesitadas de las indispensables estancias infantiles, para quienes hay oídos presidenciales sordos ante el reclamo no de aumentar, cuando menos mantener apoyos actuales.

Lo anterior viene a colación por la visita de fin de semana que el presidente hizo a entidades del sureste, entre ellas Quintana Roo y Campeche. En la primera el gobernador Pedro Joaquín fue abucheado en el mitin encabezado por López Obrador, ante cuyo ambiente éste se vio en la necesidad de respaldar al mandatario, prometiendo que será el conducto de apoyos federales.

En Campeche López Obrador estuvo acompañado por el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas, el candidato más fuerte, -¿u oficial?- a la presidencia nacional del PRI-, y fue en el evento de esta entidad en la que el ejecutivo federal pidió paz, seguramente para suavizar el belicismo en el estado de Morelos, por la consulta para la terminación de la Termoeléctrica.

“Para que nos estamos peleando, hay que darnos la mano, vamos a darnos la paz como pasa en las iglesias, debemos buscar paz, unidad, reconciliación”, pidió el presidente ante el gobernador Alejandro Moreno, ante quien se le vio cordial, amigable y demás, dirán los observadores mediáticos a quienes nada se les va, menos del comportamiento de políticos de alto nivel.

ANTAGÓNICO-. Otro ángulo opuesto a la paz que busca el presidente López Obrador es lo que pasa por su empecinamiento de llevar adelante la obra de la termoeléctrica en el estado de Morelos. En este territorio así como en Puebla y Tlaxcala, se efectuó la consulta y para variar, hay puntos antagónicos respecto al procedimiento. El ojo oficial presume que fue todo un éxito.