LÁSTIMA POR ÉL-. Reacio a cambiar de opinión y dar la razón a quienes pudieran tenerla, el presidente justifica su ausencia en el relevo de gobernador en Puebla al hecho de evitar posibles desencuentros no con la nueva gobernadora Erika Alonso sino con sus seguidores.

Si el ganador hubiera sido Barbosa AMLO iría con gusto dado que la mayoría de asistentes serían militantes de MORENA y partidos afines. O sea que nuestro presidente va a las fáciles.

Lo anterior obedece al anuncio hecho por el propio presidente de la cuarta transformación en el sentido de que este viernes no estará en Puebla cuando la panista Erika Alonso asuma el gobierno estatal, luego del prolongado litigio en que se involucró el proceso estatal cuyos protagonistas fueron además de la ganadora, el perdedor moreno Miguel Ángel Barbosa.

El presidente ha estado en los relevos de gobernadores en todos los estados donde el periodo constitucional lo señala, siendo los últimos los de Tabasco y Chiapas, donde dejaron sus cargos Arturo Núñez Jiménez y Manuel Velasco Coello, respectivamente. Dichas entidades eran gobernadas por el PRD y el PVEM con sus respectivos aliados.

Esta conducta evidentemente institucional hacía pensar que el presidente mantendría esa línea, pero en Puebla perdió su partido, MORENA, incluso con dictamen definitorio del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, poder fuertemente cuestionado en estos momentos en el que se descubrieron altos sueldos de jueces y magistrados, cacareados fuertemente por AMLO.

Tras su triunfo del primero de julio, el presidente López Obrador pregonó “gobernaré para todos los mexicanos”, pero su ausencia este viernes en el estado de Puebla dista mucho de ese pronunciamiento. Al presidente seguro el preocupa la posible reacción que podrían externar los PANRedistas que pelearon a fondo por el reconocimiento triunfal de Erika Alonso y hace bien,

Lo cuestionable es que el mandatario no piensa en todos los demás poblanos que sin estar casados con algún partido, aprecian el desprecio presidencial, máxime que en escasas dos semanas del joven sexenio ya se notan diferencias que en nada abonan para una reconciliación nacional y antagónica a los nuevos promocionales oficiales de “hagámoslo juntos”.

Y si a la negativa a ir a Puebla se agrega el ofrecimiento presidencial de darle trabajo al candidato perdedor Miguel Ángel Barbosa le reacción poblana podría ser de más animadversión hacia su presidente; pero no haga caso, al interior de las filas morenas, sean partido o gobierno al tabasqueño se le aplaude todo creyendo que todos sus actos son acertivos.

Adentro y desde la cabeza siguen creyendo que quienes los critican son fifís o chairos, lástima.