América luce supremo, Tigres aburre y Atlas es lo mismo de siempre

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CIUDAD DE MÉXICO.-Semana a semana parece que el futbol de América convence más y se encamina a la forma que Miguel Herrera desea de su equipo, el cual anoche fue sumamente superior a Morelia y lo reflejó con una contundente goleada de 4-1 que no dejó dudas de lo que fue el partido en el coloso de Santa Úrsula.

El trajín que se aproxima para América en las próximas semanas comenzó esta anoche con el duelo ante Morelia, en donde las Águilas salieron dispuestas a sumar de a tres con un juego convincente, motivo por el cual Miguel Herrera mandó a la cancha desde el inicio a Jérémy Ménez en compañía de Cecilio Domínguez y Mateus Uribe para confeccionar un medio campo sumamente ofensivo, con Henry Martín en la delantera como punta de lanza.

En contraparte, Monarcas adoptó la postura que usualmente tiene, la cual lo lleva a no tirarse atrás sin importar que sea local o visitante. La combinación de estos factores daba para esperar una buena cuota de goles en el estadio Azteca.

Muy rápido en el juego, los azulcremas se pondrían al frente. Cecilio Domínguez recibió un centro pasado dentro del área, amagó y definió cruzado para dejar sin posibilidades a Sosa y abrir el marcador con un tanto que para él tuvo un sabor especial, ya que rompió un ayuno de seis meses sin marcar.

La visita no se quedaría de brazos cruzados, por lo que una vez asimilado el golpe tempranero, los michoacanos comenzaron a trabajar su partido y pisar con más frecuencia el área americanista.

Primero fue un tiro de esquina en el que Sepúlveda se tendió para rematar. Su cabezazo salió con potencia, pero directo a la ubicación del arquero crema.

Sería el mismo Ángel el encargado de poner el empate parcial tras aprovechar un servicio potente de Carlos Guzmán que atravesó el área rival para encontrar sin marca a Sepúlveda, quien únicamente tuvo que empujar, ya que el cancerbero local ya estaba vencido.

Después de eso, América se haría dueño de las acciones y metería en su propio campo a los Canarios por el resto del primer tiempo. En ese lapso, la ventaja volvió para los de Coapa gracias a un doblete de Mateus Uribe, quien comenzaría su show personal con un disparo de media distancia a segundo poste en el que el meta monarca quedó sin chance de hacer algo a pesar del vuelo y su estirada. Golazo del colombiano para el 2-1.

Las sociedades que los “Millonetas” generaron en su ataque rendirían frutos nuevamente cuando Ménez cedió la pelota a Cecilio en los linderos del área, en donde el guaraní buscó penetrar entre la zaga moreliana, lo cual no consiguió, pero en el rebote, apareció Uribe para recortar a un defensa y definir con calma ante el achique de Sosa para ampliar la ventaja amarilla, misma con la que se irían al descanso.

A sabiendas de que tenía más que ganar que perder, Roberto Hernández modificó en el complemento y sacó a Guzmán para darle ingreso a Sansores, un delantero por un defensa para tratar de rescatar algo de Santa Úrsula.

Dentro del ajedrez táctico, Miguel Herrera respondió al movimiento con la entrada de Darwin Quintero, misma que no fue del todo aprobada por los aficionados que se hicieron presentes en las gradas, ya que tan pronto puso un pie en el campo el “Científico del gol”, este fue sonoramente abucheado.

Dentro de los cambios que el “Piojo” realizó, mandó de golpe a Peralta e Ibargüen al terreno de juego, lo cual le daría resultados casi de inmediato, ya que el cafetalero fue a pelear una pelota en los limites de la cancha por el costado derecho, ganó y se metió al área para darle un pase medido a Oribe, quien de cabeza picó para darle forma a la goleada.

Con los tres puntos en la bolsa, América sobrellevó el resto de los minutos, sin forzar la marcha y con la certeza de que dormirían en la cima del Clausura 2018.

LOBOS BUAP Y TIGRES DAN PARTIDO DE BOSTEZO: 0-0

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PUEBLA, Pue.- Las ganas y el corazón no bastaron para romper la paridad en el marcador, el cual se fue con un 0-0 final. Al final se repartieron los puntos y fue un empate que le supo a oro molido a los Tigres, mientras que Lobos debe sumar si quiere salir de la zona baja de la tabla del cocientes.

Con la confianza en alto después del triunfo ante Atlas hace unos días, los Lobos salieron de caza. El frío aderezo su hábitat natural. Se reencontraron con la pelota y desde el primer minuto apretaron a un Tigres que no pudo acoplarse al gélido clima, pese a que están acostumbrados a las bajas temperaturas.

No pasó mucho tiempo para que la buena organización de los dirigidos por Puente Jr. tuviera frutos. Julián Quiñones, figura del juego pasado, metió un diparo raso y muy potente; sin embargo, el esférico se quedó en los guantes de Nahuel Guzmán, quien se estiró cual largo es para matar las aspiraciones de la mordida del lobo.

Tigres quiso responder pronto, pues se estaba metiendo a una cueva en la que la luz no llega. Un pase a profundidad del “Chaca” Rodríguez buscando a Vargas se quedó en los guantes de Villapando.

El juego vivió su primer dramatismo cuando Rafael Carioca se fue expulsado por un pisotón sobre Jordan Sierra. Óscar Macías Romo no se tentó el corazón para echar al elemento felino que echó humo.

Fue en ese momento cuando la afición local apretó con todo e hizo sentir la localía.

La primera de peligro real llegó por la banda izquierda,  Alberto Acosta intentó con un disparo de pierna derecha que se fue por arriba de la meta de Villalpando.

Tigres se acomodó mejor en el terreno de juego y se hizo de la posesión del esférico. No se la prestó a un Lobos que bajó la guardia por un momento.

El juego se trabó un poco en medio campo y no hubo claridad para niguno de los dos equipos.

Cuando agonizaba el primer tiempo, Ismael Sosa quedó mano a mano contra Villalpando después de una pared con Gignac. El arquero salió valiente y achicó para dejar sin ángulo al argentino que impactó su disparo en la humanidad del arquero. Producto de la jugada, ambos tuvieron un choque que los dejó tendidos por minutos en el terreno de juego. No hubo nada que lamentar después del ingreso de la asistencia médica. Con dicha jugada llegó el fin de los primeros 45 minutos.

Como buena manada, el conjunto local salió inspirado para la segunda parte y jaló parejo en defensa y ataque. Los intentos por cazar al tigre no cesaron, aunque no tenían éxito.

Quiñones no pudo controlar el balón dentro del área y se perdió lo que pudo ser el primer grito de gol en la noche.

Tigres no se quedó atrás e intentó por conducto de su estrella francesa en la delantera, pero Gignac hizo la misma jugada en todas las oportunidades que tuvo. Encaró hasta llegar al pico del área grande y recortó para que su disparo se quedara en las piernas de un defensa.

Luego de un error en la zaga de los visitantes, la pelota quedó solita en la media luna, por lo que cortez llegó a impactar, pero Nahuel recostó de buena forma.

La segunda clara fue por conducto de Irven Ávila, quien se quitó a Nahuel Guzmán en el área grande para quedar solo frente al marco; sin embargo, el balón se alargó mucho y sin mucho ángulo de disparo, éste pegó en el poste y abandonó la cancha. Los localos seguían avisando que en su cueva ellos mandan.

Edu Vargas pretendió callar el Olímpico BUAP cuando con una volea de media vuelta quiso vencer a Villalpando, quien se limitó a ver cómo se movió la red. Afortunadamente para el guardameta, el balón se escapó por un lado.

Facundo Erpen se elevó cuan alto es para rematar de cabeza un tiro de esquina. Los locales, con la necesidad de puntos y siendo amos y señores del partido desde el silbatazo inicial, presionaron con todo su arsenal.

Enner Valencia, recién ingresado, afiló las garras, pero no pudo morder el arco de Villalpando. Su disparo salió muy elevado.

Aunque el partido agonizaba, los intentos de Lobos no. Hicieron lo que pudieron para lastimar a un rival que desde muy temprano estuvo en inferioridad numérica, pese a eso, la cueva no hizo que el campeón se achicara. Un empate que a los Tigres le supo a gloria, pero un cero a cero que a Lobos no le hizo justicia.

ATLAS NO DA UNA Y DEJA ESCAPAR PUNTOS EN CASA: 1-1 CON NECAXA

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GUADALAJARA, Jal.- La mano de Rubén Omar Romano poco a poco se empieza a ver en el banquillo del Atlas, pero no fue suficiente para conseguir la victoria, por lo que se tuvieron que conformar con el empate 1-1 ante los Hidrorayos del Necaxa.

El “Hueso” Reyes tuvo la primera de peligro apenas iniciado el cotejo. Luis sacó un potente disparo con la pierna izquierda que apenas se fue por un lado. Casi de inmediato, Daniel Arreola quiso probar a Barovero desde fuera del área, pero su fogonazo fue interceptado antes de llegar a destino.

Una segunda oportunidad tuvo Arreola a balón parado. Tiro libre directo que cobró en busca de la meta del “Trapito”, pero el argentino estuvo atinado para evitar la caída de su puerta.

Entonces los Rayos se dieron cuenta de que debían despertar. En el área hidrocálida un jugador del Atlas cayó, pero el silbante decidió que la acción de Igor Lichnovski había sido limpia, por lo que comenzó a orquestar el contragolpe. El andino cedió la pelota para Roberto Alvarado, quien llegó a línea de fondo y recortó a Arreola, puso un centro para Carlos González que entraba solitario al área y remató con poca fortuna. Balón por encima.

Brayan Garnica tuvo una más para la Furia. Recibió el balón de espaldas al área y en la media vuelta dejó sembrados a los zagueros necaxistas, sacó un tiro raso y Barovero con toda cautela se recostó para matar la trayectoria del balón.

Nueva acción de Garnica por un costado, sacó un centro a media altura y el Macue Robles se tiró una palomita espectacular que se fue por un costado.

El segundo despertar rojiblanco llegó. Carlos González llegó al área por la banda izquierda y con balón controlado. El ofensivo se quitó la marca de Rafael Márquez y sacó un cañonazo que se murió en las manos de Toselli. Jugada para la anécdota.

En el complemento la tónica fue la misma. Un Atlas volcado al frente que más temprano que tarde encontró la manera de romper el cerrojo que puso Barovero.

Una jugada que parecía ser de trámite se convirtió en el bálsamo rojinegro. Milton Caraglio recibió el balón en el área, un tanto pegado al costado derecho, desde ese incómodo ángulo sacó un potente y raso disparo que se coló al poste del portero. La estirada tardía del “Trapito” solamente hizo más bello el gol.

Entonces Ignacio Ambriz modificó. Culma, Barragán y Gallegos a la cancha, pero fue justamente el “Gasolinero” quien emparejó las cosas en el luminoso.

Matías Fernández comenzó la acción en tres cuartos de cancha, cedió para Barragán que de inmediato hizo una jugada de pared con Culma. Barragán la mandó al fondo de la red con potencia. Las cosas se empataron.

El partido comenzó a llegar a la recta final, y las acciones de peligro poco a poco comenzaron a escasear. Se fueron a las regaderas con la división de puntos.

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