Alianza PAN-PRD: ¿fórmula ganadora?

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La decisión de Andrés Manuel de no realizar alianzas con los partidos que cotizan –desde su percepción- con la “Mafia del Poder”; la que encabeza Carlos Salinas -salvo el PT, partido que nació bajo los auspicios de Raúl Salinas, le ha prestado al PRI notables servicios en varios estados en elecciones complicadas, sacándole las castañas del fuego y que, gracias al apoyo brindado a Delfina Gómez, ha sido purificado y redimido, haciéndose acreedor a tener la bendición para ir en alianza con Morena, en el 2018- desbordó las pasiones y lanzó las campanas al vuelo de quienes desde hace rato se les queman las habas por sumarse como acólitos de la derecha facciosa.

En ese escenario, el esposo de la señor Martha, que alguna vez, en mala hora gobernó, bueno administró los “bisnes” en este país, dando origen a la docena trágica de la “Mafia Azul”; con ese sentido de oportunidad que le caracteriza, para ser oportunista, aseguró, según dan cuenta las crónicas que “una posible alianza, entre el PAN y el PRD en las elecciones del 2018, puede ser la fórmula ganadora”; y ya entrado en gastos, agregó que este país ya no puede ser gobernado por “un sólo partido”. Producto de la mercadotecnia, don Vicente se confunde. Para bien o para mal, el nuestro es un régimen de partidos, presidencialista e incipientemente democrático, en el que el mayor desgaste que han sufrido las instituciones del Estado proviene de esa mescolanza de siglas, proyectos contrapuestos e ideologías mezquinamente mezcladas y confundidas en función de los interese de grupos, corrientes y personajes de los partidos, que han pervertido el sentido de la política, del buen gobierno, la rendición de cuentas y la gobernabilidad.

Visto en esta perspectiva, aún ante la avalancha de críticas endosadas a López Obrador, señalándolo de soberbio, intolerante, faccioso, anti-democrático y en consecuencia como el predestinado perdedor por tercera vez, debido a su intransigencia; es posible que no le falte cierta dosis de razón cuando argumenta que “hay sumas que restan”, en referencia a algunos “liderazgos” amarillos, que sólo buscan colocarse en la perspectiva de estar en el presupuesto. En contraparte, está más que demostrado que a Morena le falta la infraestructura que el PRD podría aportar y por qué no decirlo, los varios millones de votos que marcarían la diferencia. No correrá mucha agua bajo los puentes del Grijalva para saber si esta elevada apuesta de Andrés Manuel es correcta. Los votos lo dirán.

Ante tal escenario, en mi opinión, la alianza PAN-PRD se concretará inevitablemente. Asimismo, se van configurando tres bloques que hacen suponer que la elección se partirá en tercios; lo que en principio trae locos de contentos a los herederos de Don Plutarco, que apuestan al aparato para imponerse, partiendo de la base de los “buenos” resultados obtenidos en el Estado de México y Coahuila; consideran que en tales condiciones el juego interno vuelve a comenzar; Vicente Fox, como buen fullero volvió a meter en la caballada a Luis Videgaray y consideró que José Narro sería un “buen candidato”, quien además se ha declarado más que dispuesto; Osorio -al que los rumores relevan un día sí y otro también- parece ser que lo aguantaran en Gobernación, Nuño por supuesto que quiere, lo mismo Ochoa; no faltan quienes especulan sobre qué harán Gamboa y Beltrones, que por siempre han jugado en equipo; incluso los barruntos de rebelión han amainado y no faltan quienes asumen que Peña Nieto ha retomado el timón de la balsa.

Pero volviendo al tema de la alianza contra natura, las posiciones protagónicas están desbordadas. A diferencia de Morena que ya tiene candidato en campaña y del PRI, que es posible hagan valer la disciplina partidista en torno al “gran elector”; el PAN y el PRD tendrán que transitar por el pantano para alcanzar una definición; primero interna en cada partido y luego la que contendería en la elección constitucional; Rafael Moreno Valle, que por cierto lo han cuidado bien desde el gobierno federal de no salpicarlo con el tema de los “huachicoleros”, dice que “la primera alianza que hay que construir es al interior del PAN”, que la deben definir “pronto” y en la línea de lo avanzado, pondera como necesaria la conformación de un “gran frente opositor”, sin incluir al PRI, por supuesto, para “traer el cambio que el país necesita”; Anaya el “niño Fidencio” de la Mafia Azul, le bajó unos decibeles a la vorágine de su triunfalismo; Margarita Zavala que se sigue promocionando en encuestas como la única que la gana al “peje”, anda de gira recorriendo el país; no para aclarar el desastre, los muertos y desaparecidos del calderonismo, sino para dar la impresión que “sí se puede”; aunque no todo le ha salido como esperaba, en San Luis Potosí, la enfrentaron gritándole ¡ASESINOS! Por el tema de la Guardería ABC; como corresponde a una panista que se valore, acusó a Anaya del numerito, incluyendo la difusión en redes; por su parte Romero Hicks anda “calladito”; Miguel Ángel Yunes se prepara para el asalto y por si fuera poco, Vicente, ya subió al ring a Miguel Márquez, el corrupto gobernador de Guanajuato, donde se asientan sus negocios. ¡Chulada de familia!

Silvano Aureoles, quien ha sido altamente funcional a Los Pinos; ayer dijo, contradiciendo su furor de días anteriores que “no busca ser el candidato a la presidencia de la República en el 2018, sino colaborar en la construcción de un Frente Amplio Nacional que contribuya a la transformación del régimen político en México”; luego reconoció que siempre sí le gustaría ser Presidente de la República pero no está “empecinado” y también que no “quiere dejar el gobierno de Michoacán”; y ya en la congruencia total aseguró que “el capítulo de Morena está cerrado”, concluyendo que “seguir en esa ruta de estarle rogando –a AMLO- que te den con la puerta en las narices, que te maltraten y ofendan ya es masoquismo”; por lo que se advierte, don Silvano, no quiere nada con Andrés Manuel y tampoco con Mancera; con el PRI a lo mejor “poquito”, con el PAN sí, pero con candidato del PRD, y él quiere pero no quiere. ¡Chulada de personaje!

En conclusión, Morena ya tiene candidato en campaña y lleva colgado al PT; el PRI parece apuntar, salvo que surja una rebelión que hoy no se ve, a lo que “diga el dedito”; y las cúpulas del PAN y el PRD, están ansiosas por concretar la apasionada entrega.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

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