AHORA SI-. Ayer a las 13.06 minutos, Andrés Manuel López Obrador fue declarado presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos, pero el Tribunal Electoral Federal omitió decir el periodo 2018-2024, pero eso es lo de menos, supongo. A las 13.23 horas recibió su constancia.

Ayer a la 1.20 horas, en plena madrugada, Elba Esther Gordillo fue declarada libre. La diferencia fue sólo de 12 horas entre la libertad de la chiapaneca y el protocolo triunfal del tabasqueño, ambos sureños. Una coincidencia más

¿CASUALIDAD?-. No faltaron de inmediato las especulaciones de ambos hechos y sobraron quienes pensaron que están sospechosamente relacionados, pero como no hay un solo elemento de prueba para confirmarlo, juan pueblo seguirá con esa idea que no creo que le preocupe a la profesora y mucho menos al presidente electo de México. A los de enfrente tal vez.

Por la fotografía, -autorizada por supuesto-, de la profesora con algún allegado, se le ve sonriente y sin ningún dejo de preocupación. Seguro quedaron muy atrás los años de reclusa en los que se quejó de tantas enfermedades que se le autorizó pagar su pena en otro reclusorio, un hospital privado y finalmente en su departamento de “interés social” en Polanco. Punto con el tema.

AMLO-.La ceremonia protocolaria en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, TEPJF, estuvo planeada y organizada con un solo pero, el largo discurso de la presidenta del organismo Janine Madelinne Otálora, de aproximadamente 20 minutos, muchos más de los 14 que empleó López Obrador en su mensaje, que incluso tuvo más contenido.

Este evento efectuado ayer 8 del mes octavo del año, o sea agosto, es histórico para los creyentes de la cuarta restauración, que por hoy todo lo ven bien para quien llega y todo mal para los que pronto se irán. Este fenómeno es cíclico y se ve, vive, lee o escucha cada seis años, en unos más que en otros. Del zedillismo al foxismo el más reciente y del calderonismo al peñismo un poco.

El presidente electo Andrés Manuel López Obrador, ahora sí doña Olga, fue propio casi en todo, recordar el natalicio del caudillo del sur Emiliano Zapata y la muerte del periodista y escritor René Avilés Favila, remembranzas inobjetables, pero eso de incluir en su primer mensaje como jefe de estado que “el diablo no existe” como que estuvo fuera de lugar. Sus filias le perdonan todo.

Será interesante enterarnos del encuentro programado para hoy entre el presidente Enrique Peña Nieto y el presidente electo López Obrador, dado que el primero ha bajado su perfil al 50% de su sucesor.