2017, el proyecto de la enmienda

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Cuartoscuro

RAFAEL CARDONA

Quizá no lo recordemos ahora pero hace exactamente 365 jornadas estábamos en las misma circunstancias de hoy, con la cabeza llena de ideas raras, con una pierna en el pasado y otra en el dudoso porvenir, aunque quizá no guarde tantas incompresibles condiciones, porque sabemos de esa implacable mitología, cada y cuando se cumple un año en esa extraña convención de querer medir lo inabarcable e indefinible: el tiempo, cuya incomprensible materia sin materia, solo nos lleva a una certeza, estamos un día más cerca de la hora de nuestra muerte, como el día, como la semana, como el mes y el año.

Pero no debe ser este espacio, plana para los devaneos sobre el ser y el tiempo, como hubiera dicho el gran Heidegger de cuyo talento no vamos dudar, pero tampoco lo vamos a aplicar en el análisis de algo tan prosaico como el cercano escenario de nuestro primer semestre: las elecciones en México.

Ese va a ser el asunto fundamental de nuestros próximos días y en el espejo de las contradicciones y la interminable cosecha de las estupideces, los ridículos, las ofertas sin sustento y las promesas sin posibilidad de cumplimiento, vamos a vivir, —en especial quienes nos dedicamos a esa ingrata labor de observar analizar y a veces evaluar el desarrollo de la política y la vida pública—, hundidos hasta la ingle en el cenagal de la diatriba, el insulto y la calumnia. Las campañas, como todo asunto de inspiración militar, se hacen en las trincheras.

Y en esas condiciones la elección del año cuyos dedos ya entreabren la puerta del futuro, se decidirán muchas cosas. No sólo quien presidirá el Poder Ejecutivo, sino si se cierran para siempre los portones de la mal llevada herencia revolucionaria cuyo partido político, el PRI, se podría desvanecer en el viento como la respuesta de Bob Dylan.

Una derrota después de un regreso tras las dos anteriores elecciones ganadas por Acción Nacional, con el aluvión de alianza y la recomposición del poder político en México, si llegaran a ganar, o la alianza de Morena y sus impresentables satélites (especialmente el PT), o el PAN, con el cabús del PRD y el Movimiento Ciudadano, llevaría al tricolor a una arena movediza de la cual no se podría levantar.

Sin dinero, sin una militancia aportante, sin gobiernos estatales de su lado, sin prestigio, sin nada.

La única salvación del PRI, aunque suene a verdad de Pero Grullo, es llevar a Meade a la victoria electoral.

No se sabe en la historia de los partidos políticos del mundo, un caso en el cual una fuerza única, dominante después; hegemónica y deshilachada después por la presión de los adversarios y los insumisos, haya regresado al poder una sola vez: el PRI lo hizo pero no lo conseguiría un turno más.

Y hay muchas preocupaciones en torno del futuro nacional.

Como material de reflexión, ofrezco algunos puntos del pensamiento de la APN, “Fundación Alternativa”. Son dignos de análisis.

“…Sostenemos que otro México es posible; pero también pensamos que para cambiar a México por lo mejor, hay que principiar por cambiar al PRI, los malos modos, los arreglos cupulares, las obsesiones oportunistas, la búsqueda obsesiva del poder sin un concepto claro de para qué lo queremos, no puede ser ya convocatoria.

“..Este es el tiempo de sacar la casta, de mostrar lo mejor de lo que hemos hecho, de recordar a Calles, a Cárdenas, a López Mateos, a Reyes Heroles, a Luis Donaldo Colosio. Responder ante México y ante los mexicanos.

“Hay millones que siguen votando por el PRI y millones todavía que siguen militando. No cometamos el pecado de llevarlos a la vía del pragmatismo único, de la simulación, la mentira, de los gobernadores corruptos, los prestanombres, las empresas fantasmas, las mentiras, el arribismo, el compadrazgo, la lista de vicios que debemos borrar para siempre, hagamos un esfuerzo por conducir otra vez a la sociedad por la democracia y la justicia social.

“En las raíces de la posición romántica está la mayor satisfacción de la política,

“Alternativa seguirá en el PRI, porque cree en el gran Partido de la Revolución Mexicana y postula que, frente a grandes retos, debe haber grandes decisiones.

“Este es el tiempo, no lo dejemos pasar…”

 

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Hay cosas en la vida más allá de lo grotesco y lo inadmisible. Una de ellas es la complicidad de los ambiciosos, la insatisfacción de los insaciables, el apetito de los cínicos.

Y alguien en quien se reúnen todas esas condiciones es el exgobernador (dos veces) de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero, a un tiempo protector y beneficiario de la opulencia del narcotraficante alcalde José Luis Abarca y su esposa la nada Angélica Pineda, militantes ambos del antiguo partido del rayo esperanzador.

Se cambia de piel, pero no cambia la serpiente.

Pero quienes carecen de memoria o fingen no tenerla, como Ricardo Anaya, han cobijado la aspiración de Aguirre, repudiado por los padres de los estudiantes de Iguala, crimen múltiple del cual salió ileso (sin gobierno, pero sin daño), gracias a las complicidades de la política y el dinero de la amapola.

Hoy Anaya finge demencia u olvido, lo cual es peor.

Veamos:

“(SM).—El precandidato a la Presidencia de la República de la Coalición por México al Frente, Ricardo Anaya, aseguró que el exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, no es candidato del Frente a diputado federal.

“De gira por Zacatecas, Anaya dijo que fue informado por parte del PRD, partido en el que milita Aguirre, que el exmandatario no ha sido propuesto como candidato sino que él manifestó su deseo de obtener la nominación.

“Me informa el PRD que él no es candidato en este momento, él tuvo derecho, como cualquier ciudadano, de irse a registrar, pero no es candidato del Frente”, respondió al preguntársele sobre el tema.

“El miércoles pasado, Aguirre intentó llevar a cabo un acto de precampaña para obtener la candidatura a del Distrito 8 de Costa Chica, sin embargo, al evento acudieron padres de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala en 2014 y le recriminaron este hecho…

“…Hay que recordar que en las elecciones de gobernador de Guerrero, en 2011, Aguirre triunfó en buena medida gracias a la declinación del candidato del PAN, Efrén Parra Gómez.

“Cinco días antes de los comicios, Parra Gómez se bajó de la contienda y otorgó su respaldo a Aguirre con tal de derrotar al candidato del PRI, Manuel Añorve. Según explicó, la orden vino desde el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, en ese entonces encabezado por el padrino político de Ricardo Anaya, Gustavo Madero.

“Y apenas el pasado 6 de diciembre, la secretaría general del PRD, Beatriz Mojica fue captada desayunando en compañía de Aguirre, a lo que la perredista respondió que, ella y Aguirre platicaron en términos generales de las aspiraciones políticas de ambos, pero evadió en todo momento responder si acordaron un respaldo mutuo”.

Esta podría ser la primera prueba para la supuesta calidad moral de Ricardo Anaya y los frentistas. Y digo supuesta para quien la suponga. No para otros quienes dejamos hace mucho tiempo de comulgar con las ruedas del molino.

La explicación de Anaya no convence a nadie. El señor Aguirre se ha registrado pero no es candidato todavía, convierte el adverbio en una extrema admisión de culpabilidad. ¿Se registró como cualquiera? No; obtuvo registro como cualquier, militante o simpatizante admitido para tal trámite. Hay requisitos.

Invocar el derecho de todo ciudadano es creer en la estupidez de los demás. Típico de quien se quiere pasar de listo porque supone imbéciles a todos los demás.

 

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Esta columna les desea a todos un mejor año. Lo duda, pero se los dice, al menos como un buen anhelo.

Pero como se ven las cosas…

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