¿CUANTOS MÁS?-. Cada año que pasa, -sobre todo semanas antes del 2 de octubre-, salen a medios, declaraciones de nuevas voces acerca del movimiento del 68 y con el mayor respeto hacia ellas, pudieron participar pero de ahí a dirigir o participar en forma protagónica hay diferencia .

Que quede claro, no descalifico pero los líderes visibles de antaño no pasaban de cinco, diez. Hoy c año con año se suman más nombres de personas jamás escuchadas. ¿Qué pasa?.

Sócrates Campus Lemus, Ignacia Rodríguez, “Nacha”, Gilberto Guevara Niebla, Pablo Gómez y “dos que tres” más dieron cara y voz a dicho movimiento desde esos mismos días de octubre de 1968 por lo que de su participación no se tiene la mínima duda. Incluso muchos de ellos si algo desean es ya no hablar de esa fecha y sus acontecimientos pues “hay que superarlos”, comentan.

Por cuestiones profesionales, hace aproximadamente una década platicaba con el maestro Gilberto Guevara Niebla en un restaurante a la vera de la carretera México-Toluca. A lo largo de las dos o más horas de convivencia, era entendible que el movimiento del 68 saliera a la plática pero con la mayor tranquilidad la abordó Guevara Niebla, en vísperas de ser doctorado.

Director de la revista “Educación XXI”, una de las publicaciones especializadas y más completas en la materia, por sus contenidos de carácter nacional e internacional y con colaboraciones de prestigiadas plumas, Gilberto Guevara Niebla, en los hechos y sin pregonarlo, superó esta etapa y participación en el movimiento del 68, no obstante de tratarse de un protagonista principal.

Su superación de hechos del 68 lo demuestra su capital interés por el estudio y su profesionalización en pedagógica. Incluso su incursión en el servicio público al llegar a ser subsecretario de Educación de la SEP.

No obstante la persecución de que fue objeto, encarcelado en México y su “exilio” al extranjero, Guevara Niebla jamás se sintió y menos se dijo ser víctima, simplemente acepta haber estado en el lugar que le tocó vivir y punto.

Ha escrito muchos libros y tampoco busca reflectores, sabedor de que es el trabajo el que los medios deberían valorar y no el interés de tal o cual autor que antes que nada, promueve su trabajo, esfuerzo al que tiene derecho pero hasta ahí.

Ojalá y pasado este medio siglo del 2 de octubre de 1968, también pase esa fiebre casi enfermiza que casi llega a la satanización, creyendo los críticos de hoy ser dueños de la verdad absoluta, cuando muchos de ellos se han enterado, leyendo o de oídas, no en forma directa.