1 de septiembre: el dia del presidente

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1 DE SEPTIEMBRE: EL DÍA DEL PRESIDENTE

Agradezco al CLUB PRIMERA PLANA el reconocimiento que me otorgó el día de ayer en la Ciudad de México.
Parece que fue ayer cuando iniciamos por Radio Universidad el programa “LA HORA DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO” y comenzamos a escribir columna política en la Revista Siempre en su sección Tribuna de la Juventud. En el 92 del siglo pasado fundamos REGENERACIÓN –Semanario Democrático Independiente-. luego vinieron “SIN CENSURA” por la Televisión de los Oaxaqueños y “A FONDO Y EN CONTRASTE” por radio ACIR; hasta llegar a RCmultimedios.mx y “DEL ZÓCALO A LOS PINOS”, columna y video columna que generosamente albergan medios impresos y digitales. Gracias a todas y todos quienes me han acompañado en este bello, intenso, mágico transitar por los Medios de Comunicación.
El artículo 69 de la Constitución Política de los Estados Unidos Méxicanos establece el compromiso del Presidente de la República de presentar un “Informe” de su gestión ante el Congreso Federal el 1 de septiembre; el 15 de agosto de 2008 se publicó en el Diario Oficial una reforma que desde ese año permite al Presidente solo enviar por escrito el informe sobre el estado que guarda la administración pública del país; se ahorran así –los presidentes- interpelaciones, rechiflas, una que otra mentada y hasta que les impidan entrar al recinto parlamentario; ello, el ya no tener acceso a la “más alta” tribuna de la nación no les impide que el día siguiente o el mismo se organicen su “besamanos” en el Palacio Nacional, aunque si mal no recuerdo, no faltó un payaso que lo hizo en el Auditorio Nacional.
Por supuesto que el ritual, establecido con más precisión en la Constitución de 1917; ha tenido de todo; desde que por primera vez Guadalupe Victoria se presentó el 1 de enero de 1825; Juárez hizo lo propio, el 8 de diciembre de 1867, al abrirse el periodo de sesiones, anunció la victoria sobre la fuerzas imperialistas y la determinación de fusilar a Maximiliano, justificándola como “un acto de justicia que afianzaría la paz y pondría fin a las convulsiones internas”; Porfirio Díaz que comenzó a informar el 1 de abril de 1877, en su informe de 1911, cuando ya se le incendiaba hasta la cocina de Palacio Nacional y el país andaba levantado en armas, se lamentó que “los candidatos perdedores no se hubieran limitado al legitimo ejercicio del sufragio popular recurriendo a la violencia”.
Luego ya en la época postrevolucionaria y sobre todo del “desarrollo estabilizador” el 1 de septiembre se convirtió en el “Día del Presidente”; siendo el nuestro un Régimen Presidencialista, ese día las “fuerzas vivas y revolucionarias” rendían la mayor pleitesía al Tatloani en turno, eran los tiempos del partido “casi único” –versión Salinas de Gortari-, del control de las “clases” obrera, campesina y popular que debidamente instruidas se apostaban en las calles del centro de la hoy Ciudad de México para ovacionar de forma delirante al Presidente, que en carro descubierto cubría el tramo entre Donceles sede del Congreso –luego sería San Lázaro- hasta Palacio Nacional, donde recibía la “salutación” de la bonita familia revolucionaria.
Con el tiempo, las cosas irían cambiando, hasta llegar a los tiempos actuales en que literalmente el presidente evita –gracias a la reforma ya comentada- acudir a San Lázaro; de todos los informes que en mi corta vida me han tocado vivir e incluso presenciar en mi condición de Diputado Federal, tres son los que más recuerdo por su impacto en la vida nacional en diferentes momentos. El primero de septiembre de 1969, Gustavo Díaz Ordaz dijo “Asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”; se refería obviamente a la represión del Movimiento Estudiantil y en especial al 2 de octubre en Tlatelolco; como es de suponerse, ayer vi el video del momento, la “clase política” de aquel momento se puso de pie y aplaudió largo al presidente; cosas veremos Mío Cid.
A Díaz Ordaz le sucedió Luis Echeverría que no cantó mal las rancheras en cuanto a “decisiones”; si la memoria no me falla a “don” Luis le corresponde el “honor” de haber rendido el Informe más largo de la historia; sin embargo tratándose de histrionismo José López Portillo se lleva el “Oscar” en su Sexto Informe en 1982. Después de argumentar “No vengo aquí a vender paraísos perdidos, ni a buscar indulgencias históricas, decir la verdad, la mía, es mi obligación pero también mi derecho, soy responsable del timón pero no de la tormenta”; y agregó “he expedido en consecuencia dos decretos, uno que nacionaliza los bancos privados del país” de inmediato como ocurrió con Díaz Ordaz los Senadores y Diputados además de invitados se pusieron de pie aplaudiendo sin medida ni clemencia, incluyendo a Miguel de la Madrid que años después revertiría la decisión; fue su respuesta, además de ofrecer que defendería “el peso como un perro” y llorar en tribuna pidiendo perdón a los que no les cumplió, a la fuga de divisas en ese momento incontrolable.
López Portillo, se definió como “el último presidente de la Revolución” cosa que no es posible discurrir con certeza; sin embargo sí fue el último que “disfrutó” de un Congreso cortesano y sumiso en todo su gobierno; a su sucesor Miguel de la Madrid además de tener que allanarse a las decisiones de FMI y del Banco Mundial que lo obligaron –literal- a desnacionalizar la banca; tuvo que encarar la crisis social derivada de los terremotos del 85; y por si fuera poco en lo político la insurgencia de la Corriente Democrática que en las elecciones de 1988 cambió radicalmente la composición del Congreso Federal; es así como –también- en su Sexto Informe tuvo que enfrentar la primera interpelación a un Presidente de la historia por parte Porfirio Muñoz Ledo.
Martha Anaya en su libro “1988 El Año que Calló el Sistema” lo narra así “En el presídium Miguel de la Madrid se envaró, apretó las quijadas, dejó caer el puño sobre el atril. Era la primera vez que alguien se atrevía a interpelar así a un presidente en su informe. Ante sus ojos se levantaron desde las curules del ala cardenista boletas marcadas y la izquierda en pleno gritaba ¡fraude, fraude!, mientras los tricolores respondían de pie al grito de ¡México, México!…
El Día del Presidente recibía cristiana sepultura…por lo menos en cuanto al Congreso se refiere; luego vinieron los gobiernos de Salinas, donde las interpelaciones cobraron estado; y Zedillo, del que estuve en tres; en uno de ellos lo relevante fue la máscara de cerdo con que se plantó al frente de la tribuna Marco Rascón; de la docena trágica panista mejor ni hablamos.
En tales condiciones hoy entrega su Quinto Informe el Presidente Peña Nieto; luego vendrá el acto en Palacio Nacional donde, como en tiempos de antaño “La República estará reunida”; no hay mucho que festejar.
En este contexto, lo más relevante parece ser la entrevista que concedió Peña Nieto a Ciro Gómez Leyva, en la que expresa su respeto a Andrés Manuel y no creer en su proyecto y se permite una premonición “no se adelanten a 2018: falta mucho todavía”.
Es viernes ¡hoy toca! Diría Germán Dehesa…
¿Alguien puede asegurar que esto ya esta decidido?.

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